29 de octubre, se recuerda hoy la muerte del “Sabio” Francisco José de Caldas

En 1811 la presidencia de la Nueva Granada es asumida por Antonio Nariño, y Caldas fue nombrado capitán del Cuerpo militar de Ingenieros. Para 1812 asciende al grado de teniente coronel.

En 1813 se le relacionó con la rebelión contra Nariño, y tras ser derrotados sus autores, Caldas, por temor a represalias marchó a Antioquia donde se le confirió el grado de coronel y fue nombrado Director de fábricas e ingeniero de armamentos.

Entre 1813 y 1814 se encargó de las fortificaciones del río Cauca, de la instalación de una fábrica de fusiles y pólvora.

En 1815 fue llamado por el entonces presidente Camilo Torres, su primo, para hacerse cargo de la creación de una Escuela Militar en Nueva Granada, y la construcción de baterías, fosas y puentes en las inmediaciones de la capital. A finales de ese año, fue enviado por José Fernández Madrid a prestar servicios en el ejército del norte y fortificar los caminos de Guanacas y del Quindío.

Tras la sucesión de victorias del ejército realista después de la toma de Cartagena de Indias por las fuerzas expedicionarias de Pablo Morillo, Caldas huyó al sur con la intención de embarcarse en el puerto de Buenaventura en el Pacífico, ya que Popayán estaba aún bajo control patriota, pero tras la victoria del español Juan Sámano en la batalla de la Cuchilla del Tambo, Caldas fue soprendido y apresado diez leguas distante, en la hacienda de Paispampa, para ser trasladado.

Muerte
Tras su captura, Caldas fue sentenciado a muerte por los tribunales de justicia mayores. Al oír su sentencia de muerte, una tradición afirma que Caldas habría pedido clemencia a Pablo Morillo,4​ cuya respuesta habría sido «España no necesita de sabios». La tradición adjudica la frase a Pablo Morillo o a Pascual Enrile Acedo, pero se duda de que alguna vez fuera pronunciada.5​ Tampoco está claro si la negativa a indultar al sentenciado Caldas fue de Pablo Morillo o de Pascual Enrile Acedo.

Cuando bajaba las escalinatas de la Universidad del Rosario, en camino hacia el patíbulo, dibujó en una pared la letra griega θ [cita requerida], enigma que tradicionalmente se ha interpretado como Oh, larga y negra partida. [cita requerida].

Fue fusilado por la espalda el 29 de octubre de 1816 en la plazuela de San Francisco (hoy Parque Santander) de Bogotá, junto a Francisco Antonio de Ulloa. Caldas murió a la primera descarga, cuyos disparos le entraron por la espalda y le abrieron el pecho. Los cadáveres fueron enterrados en la iglesia de la Veracruz,6​ donde reposaron hasta 1904 cuando fueron encontrados cerca de la puerta de la iglesia.

Guillermo Valencia quien era representante a la Cámara, solicitó a la Academia Colombiana de Historia el traslado de los restos de los próceres a Popayán, llegando a esta ciudad en febrero de 1905. Los restos reposaron en la iglesia de San José, luego en la Catedral y finalmente, en 1940, pasaron al Panteón de los Próceres de Popayán.

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