Un adolescente es el número 1 del ATP
El español Carlos Alcaraz derrotó este domingo al noruego Casper Ruud en la final del Abierto de Estados Unidos y, de un solo golpe, alzó el primer título de Grand Slam de su meteórica carrera y se erigió en el número uno más joven del tenis masculino.
Alcaraz, 19 años y cuatro meses, se impuso a Ruud en Nueva York por 6-4, 2-6, 7-6 (7/1) y 6-3 en una final sin precedentes, en la que ambos jugadores podían conquistar a la vez su primer trofeo grande y el liderato de la ATP.
El español, que resistió a dos pelotas de Ruud para hacerse con el tercer set, es también el campeón de Grand Slam más precoz desde su compatriota e ídolo Rafael Nadal (Roland Garros, 2005), el gigante al que aspira a suceder.
“Es un jugador que corre todas, eso es clave, es muy ágil y muy hábil con el cuerpo. Técnicamente, en cuanto a los golpes, es muy completo, va muy bien para adelante y cierra muy bien las jugadas en la red. Tal vez no tenga el saque de un tipo de 2 metros, pero no veo que tenga fisuras”, de esta forma lo describe al joven murciano el entrenador y ex capitán de Copa Davis Gustavo Luza, a quien siguió desde que lo tuviera por primera vez frente a él en el Banana Bowl de 2019.
De ser una promesa, en casi en un parpadeo, Carlos Alcaraz se convirtió en la nueva joya del tenis español, el primero en la escala de sucesión al trono que hoy sigue ocupando Rafael Nadal, pero no sólo se trata de algo meramente a nivel nacional, sino también en el contexto mundial.
Pero, ¿qué lo convirtió en un jugador de tanto riesgo y de dónde salió este jovencito que con sólo 18 años amenaza la cima del ranking profesional?
Nacido en El Palmar, Murcia, el 5 de mayo de 2003, a los 14 años ingresó en la Academia que el ex N°1 del mundo Juan Carlos Ferrero en las tierras alicantinas de Villena. Conducido por El Mosquito, como se lo apoda a Ferrero, ha seducido no sólo al ambiente tenístico español, sino tanto al circuito como a los fanáticos de este deporte.
No se destaca por su carisma o por capacidades marketineras, sus cualidades van por el lado de la conducta, el trabajo, sus aptitudes técnicas y su actitud responsable. Como dijera el propio Nadal en algún momento, “Carlos tiene todos los ingredientes, la pasión, la humildad, el talento y el físico, lo que me recuerda mucho a mí cuando tenía su edad. El ya es un rival en el presente”.
En la temporada 2021 irrumpió en el circuito desde el puesto 146 del ranking de ATP, para ubicarse entre los 15 primeros. Durante el año pasado comenzó a mostrar su talento que lo llevó a ganar, con 17 años, su primer match en un torneo de Grand Slam -superó a Van de Zandschulp en el Australian Open- y con apenas 18 años, 3 meses y 25 días, después de su victoria en la primera ronda del US Open, lograba cerrar el círculo con un triunfo en cada uno de los Majors y mejoraba las marcas logradas por Nadal, Djokovic y Federer.
Cinco días más tarde se convertía en el jugador más joven en arribar a los cuartos de final en La Gran Manzana, en la Era Open (desde 1968). En ese momento comenzaron a arreciar las comparaciones con su ídolo nacido en Manacor. “No me parece mal que lo comparen con Rafa”, dijo Tony Nadal. “Porque aunque son jugadores diferentes, comparten el sacrificio de jugar y la decisión de ganar”, agregó el formador del máximo ganador de títulos de Grand Slam.
Con 19 años y cuatro meses, el prodigio de El Palmar (Murcia), un pueblo de 20.000 habitantes, batió el domingo al noruego Casper Ruud en la final del Abierto de Estados Unidos y, de un solo golpe, alzó su primer título de Grand Slam y se convirtió en el más precoz número uno de la ATP.
Este doble sueño potencia la trayectoria “imparable” que le vaticinó su ídolo Rafael Nadal, el gigante al que Alcaraz está llamado a suceder.
El club y su docena de canchas de tenis eran el segundo hogar de la familia Alcaraz, que vive a pocos minutos en auto.
Desde que tenía cuatro años, y tuvo fuerzas para empuñar una raqueta, Carlitos pasaba innumerables horas peloteando contra un muro o jugando con los amigos sin que sus padres supieran cómo sacarlo de la pista.
En la casa de Carlos Alcaraz sénior, un ex tenista que llegó a ser número 42 de España, se respiraba este deporte al punto de que otros dos de sus cuatro hijos también lo practicaron, incluido el pequeño, Jaime, que ya destaca con 10 años.
“Mi padre jugó muy bien, todos los que le enfrentaron lo dicen, pero no tuvo ocasión de crecer”, explicó Alcaraz.
