Trump firmò decretos que impone aranceles recìprocos a paìses del mundo
En lo que denominó el “Día de la Liberación”, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció desde la Rosaleda de la Casa Blanca la firma de un decreto que impone aranceles recíprocos a países de todo el mundo. “Recíproco significa: ellos nos lo hacen a nosotros y nosotros se lo hacemos a ellos”, explicó el mandatario, calificando el día como “uno de los más importantes en la historia de Estados Unidos”.
Entre las medidas destacadas, el gobierno de Trump contempla un arancel del 25% a todas las importaciones provenientes de Canadá y México, sumándose a un 20% adicional para las importaciones chinas y un 25% sobre el acero y el aluminio. La Casa Blanca argumentó que estas medidas buscan corregir lo que considera una competencia desleal en el comercio internacional y fomentar la producción nacional.
Trump también anunció un arancel del 20% a todos los productos procedentes de la Unión Europea, una cifra inferior a lo que, según el mandatario, Bruselas impone a los bienes estadounidenses. China, principal blanco de la guerra comercial, enfrentará aranceles del 34%, mientras que Japón será sancionado con un 25%, Corea del Sur con un 25% y Taiwán con un 32%. El Reino Unido estará entre los países menos afectados, con una tasa del 10%.
El mandatario argumentó que estos aranceles son una forma de defender la economía estadounidense de lo que calificó como prácticas comerciales abusivas y aseguró que traerán nuevas inversiones y empleos al país. Sin embargo, los expertos advierten que estas medidas podrían desencadenar represalias de las naciones afectadas, aumentando las tensiones comerciales globales.
Según una lista distribuida por la Casa Blanca, unos 60 países enfrentarán aranceles recíprocos. Argentina aparece con un 10%, correspondiente al arancel básico universal anunciado por Trump. “Los contribuyentes han sido estafados durante más de 50 años, pero eso ya no va a suceder más”, afirmó el presidente. Entre los países más golpeados figuran China, Alemania, Japón, Corea del Sur y Brasil, todos ellos con economías altamente dependientes del comercio exterior.
En Latinoamérica, además de Argentina, otros países como Brasil y Chile enfrentarán tasas arancelarias del 15% y 12%, respectivamente, en sus exportaciones a EE.UU. Analistas señalan que estas medidas podrían afectar industrias clave como la agroexportación y el sector automotriz.
El mandatario anunció además un arancel básico universal del 10% para todos los países, que se aplicará además de los tributos específicos ya mencionados. “Si quieren que su tasa arancelaria sea cero, entonces construyan su producto aquí en Estados Unidos”, advirtió Trump.
Expertos en comercio internacional advierten que esta política podría elevar los costos de importación para empresas estadounidenses, lo que a su vez podría trasladarse a los consumidores en forma de mayores precios en productos esenciales como electrónicos, automóviles y alimentos.
Se confirmó la aplicación de un arancel del 25% a automóviles y autopartes, que entrará en vigor este jueves para los automóviles y el 3 de mayo para las autopartes. Además, se analiza la posibilidad de revocar exenciones arancelarias para los envíos baratos procedentes de China.
Las principales automotrices, tanto nacionales como extranjeras, expresaron su preocupación ante este anuncio. Fabricantes como Ford, General Motors y Tesla han advertido que estos aranceles podrían elevar los costos de producción, lo que resultaría en aumentos de precios para los consumidores.
El anuncio de Trump generó reacciones inmediatas en los mercados financieros. Wall Street operaba con leves variaciones mientras las bolsas europeas cerraban en rojo. Por su parte, Goldman Sachs aumentó la probabilidad de una recesión en EE.UU. al 35%, atribuyéndolo al impacto de los nuevos aranceles en el crecimiento y la inflación.
Además, una encuesta de Marquette Law School Poll reveló que el 58% de los norteamericanos cree que estas medidas incrementarán la inflación, mientras que solo un 28% considera que serán beneficiosas para la economía. Sectores industriales como el agrícola y el manufacturero han manifestado preocupaciones sobre posibles represalias de países afectados, lo que podría perjudicar las exportaciones estadounidenses.
Líderes de la Unión Europea y China respondieron con fuertes críticas, calificando las medidas como una forma de proteccionismo extremo. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, advirtió que Bruselas estudiará contramedidas en represalia. China, por su parte, ha señalado que tomará acciones similares sobre productos estadounidenses como la soja, los automóviles y la tecnología.
Países como Canadá y México, socios del T-MEC, expresaron su rechazo a estas políticas y señalaron que podrían responder con aranceles a productos estadounidenses clave, como el maíz y los productos lácteos.
