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CABALGANDO con la selección. Análisis

Siempre será más fácil criticar cuando se observa un partido de fútbol desde la tribuna, la sala de nuestra casa a través de la televisión o cualquier otro lugar.

Sin embargo, dentro del terreno de juego y en el banquillo, las decisiones son mucho más complejas. Una cosa sí es clara: el director técnico de Colombia, Néstor Lorenzo, ha contado con cierta fortuna en el actual proceso clasificatorio al Mundial 2026.

El formato de la Conmebol, con diez selecciones y cinco cupos directos más un repechaje, le permitió a Colombia entrar en una buena posición.

No obstante, hasta faltando dos fechas, la Selección se encontraba en una situación bastante criticada, pues sus últimas presentaciones en la eliminatoria de 2024 no habían sido convincentes.

Aun así, se logró la clasificación.

El técnico sigue convocando jugadores que, para muchos, ya cumplieron su ciclo. Casos como el de Yerry Mina, ausente en la última convocatoria por lesión; Rafael Santos Borré, quien no es titular en el fútbol brasileño; o David Ospina, llamado como tercer arquero pese a que existen tres o cuatro guardametas en mejor nivel.

La convocatoria de James Rodríguez también genera debate. Lorenzo parece mantener un vínculo de gratitud con él, recordando que, en 2014, cuando hacía parte del cuerpo técnico de José Néstor Pekerman, James brilló y puso a Colombia en lo más alto.

Sin embargo, han pasado casi doce años desde aquel Mundial de Brasil. Tras un inicio prometedor en el Real Madrid, su carrera se llenó de altibajos que lo llevaron a distintos clubes, y actualmente en México no es considerado titular indiscutible.

Por ello, muchos sostienen que, si no recupera su nivel, no debería ser convocado nuevamente.

El problema más grave de la Selección Colombia sigue estando en la defensa.

Es cierto que Daniel Muñoz es un buen lateral, pero la zona posterior en general muestra fragilidad y necesita renovación.

Los llamados, e incluyendo a Davison Sánchez, Jhon Lucumi, Juan David Cabal, Johan Mojica, Jefferson Lerma, Richard Ríos, Jhon Arias, Jhon Córdoba, no estuvieron a la altura a lo que han sido sus participaciones, recientemente, con sus equipos.

Los “luchos” no desequilibraron como se esperaba, quedaron en deuda.

Juan Fernando Quintero, Gustavo Puerta se destacan, y serían si mantienen su nivel de ser una buena alternativa,

En conclusión, el dilema de Néstor Lorenzo es claro: ¿apostar por una renovación más radical con jóvenes que ya destacan en Europa y en la liga local, o mantener un equilibrio con los históricos para conservar jerarquía en el vestuario?

Lo cierto es que la Selección no puede vivir de recuerdos; el fútbol exige presente y rendimiento.

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