“Colombia tiene con qué competir; necesita liberar su potencial y volver a generar confianza”: José Manuel Restrepo
El vicepresidente José Manuel Restrepo al llegar ayer domingo a Nueva York para cumplir una doble tarea, como parte de las misiones estratégicas que le encargó el presidente, Abelardo De la Espriella, manifestó que, “Colombia tiene con qué competir; necesita liberar su potencial y volver a generar confianza”.
Por un lado, como el responsable de la agenda internacional, presentará ante la Asamblea de Naciones Unidas el proyecto de la Patria Milagro.
Y por el otro, liderará una ofensiva global, que tendrá su bautizo de fuego en la capital del mundo y con la que buscará recuperar la confianza inversionista en Colombia que se ha fijado una meta de crecimiento del 6 % de su producto interno bruto (PIB).
Designado también como el gran articulador del Ejecutivo, Restrepo ha identificado 60 proyectos prioritarios, tanto públicos como privados y de asociación público-privada (APP) en temas de infraestructura, energía, agroindustria, tecnología y turismo sostenible.
Son parte central de su equipaje y los promocionará en el mercado internacional mediante la iniciativa ‘Milagro Week’. Promete “tapete rojo” para los inversionistas, menos trámites y trabas y seguridad física y jurídica.
Además, anticipa un diálogo de prosperidad con Estados Unidos y una estrategia económica a tres bandas con Venezuela, basada en comercio, gas y nearshoring, que podría aportar hasta un punto adicional al crecimiento del país.
La intervención del vicepresidente está prevista para el jueves 24 de septiembre después de la 1:45 de la tarde y durante su estadía en Nueva York sostendrá una intensa agenda de encuentros bilaterales con delegaciones e inversionistas internacionales.
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El presidente Abelardo De la Espriella me encomendó la misión de ser el jefe de la delegación y llevaré las palabras que él quiere compartir con la Asamblea de Naciones Unidas para enviar una señal de confianza sobre lo que está construyendo la Patria Milagro.
El mensaje insistirá en que Colombia ha sido respetuosa y seguirá siéndolo de su democracia e instituciones. Una nación que defiende la iniciativa privada, todas las libertades y que es absolutamente consciente de que para poder crecer necesita atraer inversión. Por eso desempeñaré un papel protagónico en encuentros con fondos soberanos, fondos de inversión e inversionistas privados, con el propósito de atraer al país capital de largo plazo.
Buscaremos movilizar recursos hacia sectores estratégicos como infraestructura, energía, industria, turismo y tecnología, de manera que esa inversión se traduzca en mayores flujos de divisas, crecimiento económico y, sobre todo, en nuevas oportunidades de empleo y desarrollo social para nuestra gente.
Sostendré reuniones con actores de liderazgos internacionales y participaré de un espacio académico en la Universidad de Columbia, donde compartiremos los propósitos de la Patria Milagro, para garantizar seguridad física, seguridad jurídica e integridad como plataforma que aseguren prosperidad, sobre todo a la población más vulnerable del país.
De manera que la Patria Milagro tendrá un espacio en Naciones Unidas para mostrarle al mundo la realidad de un país respetuoso de los principios esenciales de la democracia y decidida a construir su futuro a partir de sus enormes fortalezas.
Colombia es el segundo país más biodiverso del planeta, cuenta con uno de los mayores talentos emprendedores de América Latina y el Caribe y posee territorios con un extraordinario potencial de desarrollo. Como lo ha señalado el presidente Abelardo De la Espriella, será precisamente desde las regiones, impulsando sus capacidades y oportunidades, como podremos avanzar hacia una etapa de mayor prosperidad.
Lo primero será dejar atrás la burda ideología del decrecimiento que durante cuatro años pretendió imponerle al país la falsa idea de que no podía prosperar mediante la infraestructura, la minería, los hidrocarburos, el gas o la construcción, sectores que fueron injustamente satanizados. Nuestro mensaje será exactamente el contrario: una nación que aspira a crecer debe recuperar, impulsar y modernizar esas actividades, mientras abre espacio a nuevos motores de desarrollo.
Por eso Colombia hará una apuesta decidida por la agroindustria, respaldada por seguridad física y jurídica para los inversionistas, y por proyectos transformadores como el de la Altillanura.
Al mismo tiempo, le mostraremos al mundo que somos una tierra de talento con capacidad para convertirse en una plataforma global de servicios basados en el conocimiento, desde la producción de software hasta el diseño, la arquitectura, la ingeniería y la salud. Colombia tiene con qué competir; lo que necesita es liberar su potencial y volver a generar confianza.




