Colombia presenta ante el mundo económico los beneficios de la paz

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Noticia de Caracol Radio

El ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas, quien fue el encargado de presidir la junta de gobernadores del FMI y el Banco Mundial, manifestó que el desarrollo de Colombia se ha incrementado debido a un manejo macroeconómico responsable y el fortalecimiento de las instituciones.
Sin embargo, reconoció que el conflicto armado que ha afectado al país durante 52 años ha tenido un alto costo humano y económico e indicó ante los organismos multilaterales el gran esfuerzo que viene realizando el presidente Santos por terminar el conflicto.
El ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas en su discurso como presidente de la junta de Gobernadores señaló lo siguiente:
Estimados Gobernadores, Madame Lagarde, Presidente Kim. Bienvenidos a la Reunión Anual del FMI y Banco Mundial de 2016, y a la 70va Plenaria de la Junta de Gobernadores. Por favor acompáñenme en un agradecimiento a Madame Lagarde y Presidente Kim por su extraordinaria dedicación y liderazgo, en particular por sus esfuerzos para preservar y promover cooperación económica global en un mundo lleno de grandes retos.
Es un gran honor para mí presidir este evento en representación de mi país. El desarrollo de Colombia se ha acelerado de manera muy impresionante recientemente gracias a un manejo macroeconómico responsable, el fortalecimiento de las instituciones e intervenciones sociales efectivas. Nuestra economía ha estado creciendo de manera estable y nuestros indicadores han mejorado consistentemente.
Sin embargo, continuamos pagando el alto costo humano y económico de un conflicto armado con las Farc que ha durado 52 años. El Presidente Santos tiene la determinación de terminar el conflicto y comenzar un nuevo capítulo en nuestra historia. Hoy el Comité Noruego Nobel decidió galardonarlo con el Premio Nobel de la Paz de 2016. Como dice el Comité Nobel “El premio debe ser también visto como un tributo a los Colombianos quienes, a pesar de las dificultades y los abusos, no se han dado por vencido, y a todos los que han participado contribuyendo a este proceso de paz. Este premio es para rendir tributo a las incontables víctimas de la guerra civil”.
La Paz no solo salvará vidas. El Conflicto también exacerba la pobreza a través de varias vías: reduce la productividad mientras destruye infraestructura, reduce las inversiones al debilitar la confianza, reduce las oportunidades de educación a los jóvenes, e incrementa el desempleo.
Estimamos que solo con la paz el crecimiento económico potencial de Colombia se incrementará al menos en un punto porcentual por año. Pero en las áreas rurales donde el conflicto ha sido más intenso, los beneficios serán significativamente más grandes.
Hemos logrado un acuerdo de paz. Este acuerdo contempla la desmovilización y la reintegración de los rebeldes de las Farc. Traerá justicia y reparación a las víctimas, incluyendo a más de 6 millones de personas que han sido desplazadas de sus casas. También promueve una democracia más abierta.
Sin embargo, el domingo pasado, en el plebiscito, los colombianos rechazaron el acuerdo por un pequeño margen. El miedo y la incertidumbre derrotaron temporalmente la fe y la oportunidad.
Estos son síntomas de una tendencia global más amplia: Miedo de trabajar en conjunto con personas diferentes a uno, la percepción de que la integración no ha funcionado y nunca funcionará, por lo menos no para todos, y un profundo sentimiento de desconfianza en la capacidad del sistema político en manejar estos temas.
Con millones de personas viviendo en la pobreza y al sentir los efectos de la desigualdad de ingreso y desempleo, muchos han sido persuadidos con que los costos eran más altos que los beneficios, y fue mejor revertir el camino.
Estas tensiones, y los sentimientos de los votantes, son similares a lo que hemos vito en las economías hoy en día. Así sea que se trate de inmigración en masa, crisis de refugiados, o simplemente más competencia por la globalización, los ciudadanos quieren “volver a tener el control”. En muchas economías avanzadas esto se refleja en decisiones como la adopción de controles fronterizos más estrictos, abandonar la integración e introducir políticas proteccionistas.
En un sentido, esto es una falla de liderazgo. En vez de defender un enfoque basado en evidencias para progresar y tomar decisiones duras, muchos han escogido el camino fácil jugando con los miedos de las personas y promoviendo políticas aislacionistas.
Construir muros alrededor de los problemas puede ser una respuesta sencilla pero no es una solución real.
¿Entonces qué hacemos? ¿Cómo ejercemos un liderazgo efectivo en un mundo lleno de desconfianza?
La primera prioridad es de abordar el rechazo que hay en contra de la apertura de los mercados. El comercio internacional es la sangre que da vida a la economía global e impulsa a las empresas a especializarse e innovar. Si detenemos ese proceso, incluso temporalmente, limitaremos el crecimiento de la productividad a futuro, especialmente en países emergente donde estas ganancias serán mucho mayores.
Una de las opciones para evitar este rechazo es promoviendo integración regional, como hemos hecho en Colombia con la creación de la Alianza del Pacífico, en conjunto con Chile, México y Perú. Esta integración económica profunda está trayendo más oportunidades a los negocios y más trabajo para nuestros ciudadanos.
También podemos desarrollar e implementar políticas orientadas al crecimiento a nivel nacional. Por ejemplo, a través de un innovador modelo de APPs, el sector privado está actualmente invirtiendo 15 mil millones de dólares en carreteras, el programa de infraestructura más grande de nuestra historia y uno de los más grandes entre los países emergentes. Este programa va a mejorar la competitividad reduciendo significativamente los costos de transporte. También incrementará el crecimiento de nuestra productividad a largo plazo.
Pero las acciones a nivel nacional deben complementarse con un multilateralismo activo, me refiero a coordinación y cooperación económica global. Las oportunidades para la mayoría de nuestros países dependen de manera importante en las prospectivas globales. Es por esto que el FMI y el Banco Mundial son indispensables. Si no fomentamos y preservamos un marco de cooperación, nos arriesgamos a revertir las ganancias obtenidas de los mercados abiertos y dinámicos.
Estas instituciones deben continuar en asistir a los que diseñan e implementan las políticas públicas proveyendo de asesoría, desarrollando la capacidad institucional y otorgando financiamiento a los países que lo necesitan.
Un ejemplo, es la necesidad de mejorar la red de seguridad financiera global, a través del mejoramiento y ampliación de los servicios de préstamo del FMI. Fortalecer la posición financiera del Banco Mundial para que tenga una mejor capacidad en responder rápidamente a los momentos críticos. El banco debe permanecer enfocado en las necesidades de lo más pobres y vulnerables
Pero esto no será efectivo sin reforzar apropiadamente la gobernabilidad. El Banco Mundial y el FMI deben ser organizados de una manera más justa y democrática.
El multilateralismo y la búsqueda de la paz son muy similares: ambos tienen el potencial de traer gran prosperidad, pero ambos pueden ser fácilmente descarrilados por el miedo. Nosotros debemos mirar más allá de las ganancias políticas cortoplacistas del nacionalismo y el proteccionismo, así como es un deber para Colombia lograr una solución pacífica para nuestro conflicto interno.
Una aproximación pragmática para incorporar los puntos de vista de aquellos que quieren hacer ajustes al Acuerdo de Paz es necesaria. Nos ayudará a consolidar una nueva Nación que será más segura, más prospera, más justa, más equitativa y educada. Hace dos días los jóvenes salieron a las calles de manera masiva y enviaron un mensaje claro: Quieren paz, quieren que los líderes políticos dejen a un lado sus diferencias y trabajen juntos para lograr un acuerdo pronto antes de que la posibilidad de lograr la paz se desvanezca
Crecimiento incluyente, más comercio y mayores oportunidades de cooperación son nuestras metas. Pero nuestras herramientas funcionarán solo si compensamos a los más vulnerables que tienen la posibilidad de perder, de otra manera se convertirán en las bases que promoverán el aislacionismo.
Estoy convencido que podemos vencer la política del miedo. Pero necesitamos integrarnos con pasión, honestidad, coraje y determinación. Como lo dijo el Comité Nobel esta mañana, todos debemos tener la fortaleza de “vencer en esta difícil tarea”. Esta es una batalla que no podemos darnos el lujo de perder, nos arriesgamos de perder nuestros principales motores del desarrollo y dejar a un lado a aquellos que necesitan más nuestra ayuda.
Les doy las gracias por su compromiso para construir un mundo donde las decisiones están basadas en los principios que estas instituciones incorporan.

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