El médico colombiano que revoluciona la lucha contra el antienvejecimiento
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Su n ombre Roberto Cardona es cirujano plástico, estético y reconstructivo antioqueño, con Master en Microcirugía por la Universidad de Barcelona y formación avanzada en hospitales de Francia, España, Italia, Finlandia y Suiza, se ha convertido en el nuevo gurú del antienvejecimiento en Colombia. Experto en rejuvenecimiento celular, aplica sus investigaciones sobre la sirtuina —la proteína conocida como el “gen de la longevidad”— en un método que combina estimulación celular y un sistema de pensamiento positivo basado en los pilares del estilo de vida saludable: dieta balanceada, ejercicio constante, calidad del sueño, uso responsable de redes sociales, ausencia de sustancias tóxicas y control del estrés. Según el doctor Cardona, la conjunción de estos factores se traduce en salud y juventud: más años de vida y mejor calidad en ellos.
Los resultados de este método han mostrado, además, procesos óptimos de recuperación y rehabilitación en pacientes con heridas e intervenciones quirúrgicas. El éxito ha sido tal que el doctor Cardona —quien durante 12 años dirigió la unidad de traumas de una de las clínicas más importantes del país— ha diseñado también un módulo de atención segura y oportuna de heridas para quienes no disponen de personal médico calificado.
Con 21 años de ejercicio médico y 17 años dedicados a la cirugía plástica, estética y reconstructiva —y más de 10 000 casos de éxito—, Roberto Cardona ha desarrollado en estética una filosofía resumida en tres palabras: belleza, armonía y funcionalidad. Sin embargo, su verdadero motor ha sido siempre la pregunta “¿por qué envejecen los seres humanos?” y, sobre todo, “¿cómo prolongar juventud, salud y calidad de vida mediante caminos científicos?”.
Su investigación lo condujo al concepto de rejuvenecimiento celular, donde la sirtuina (SIRT) desempeña un papel decisivo. Esta proteína, activa en su nivel óptimo hasta los 20 años, disminuye entre los 20 y los 40, y se debilita progresivamente pasado ese umbral, generando los signos del envejecimiento.