Ex rehén americano enjaulado por FARC expresa dudas sobre acuerdo de paz elnuevoherald.com

Durante cinco años y medio, Marc Gonsalves y dos de sus colegas —todos contratistas norteamericanos— fueron rehenes de la guerrilla colombiana Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Durante esos 1,967 días, Gonsalves vio cómo ejecutaban a varios amigos. A él lo tuvieron encadenado por el cuello, encerrado en una jaula y vivía con el miedo perenne de que su vida terminaría enterrado en una fosa solitaria en medio de la selva.

americanos-secuestrados-por-farcFoto Associated Press

Jorge Enrique Botero.

En momentos en que Colombia trata de salvar un acuerdo de paz con las FARC, Gonsalves, de 44 años, comparte muchas de las dudas que el país tiene sobre la organización guerrillera que el gobierno de Estados Unidos todavía considera un grupo terrorista.

“Estas son personas que me torturaron a mí y a muchos otros, y que han cometido crímenes terribles”, dijo acerca de sus captores Gonsalves, quien nació en Connecticut y en la actualidad vive en Port Charlotte, Florida. “De modo que no me siento bien verlos firmar un acuerdo en el que no son para nada castigados”.

Sin embargo, Gonsalves dice que al mismo tiempo comprende el deseo de paz que siente un pueblo que lleva sufriendo más de cinco décadas. “Es algo triste, porque la gente está cansada de más de más de 50 años de guerra”, dijo Gonsalves en una conversación telefónica. “Lo único que el país quiere es que se termine de una vez”.

Los colombianos salieron a votar el pasado 2 de octubre y rechazaron por un estrecho margen un plan de paz que le habría permitido a miles de combatientes de las FARC entregar las armas e incorporarse a la vida civil. El acuerdo de 297 páginas motivó elogios internacionales y gracias al documento, el presidente colombiano Juan Manuel Santos ganó el Premio Nobel de la Paz la semana pasada. El pacto parecía ofrecer una vía para terminar con un conflicto en el que han muerto más de 220,000 personas.

CASTIGO Y POLÍTICA

Sin embargo, hay dos temas en particular que le preocupan a los críticos y que de una manera u otra entorpecieron que el acuerdo fuera un éxito: el castigo y la política.

Las guerrillas acusadas de graves crímenes no cumplirán condenas de cárcel siempre que confiesen ante una Comisión de la Verdad y le den reparaciones a sus víctimas. En su lugar, cumplirían entre cinco y ocho años de “restricción efectiva de libertad”, un término que se encargaría de definir un tribunal especial. El encierro, sin embargo, “en ningún caso se entendería como cárcel ni prisión”, señala el documento.

Además, a las FARC se les permitiría aspirar a cargos públicos. Y durante los dos primeros ciclos electorales, al grupo se le garantizaría cinco escaños, tanto en la Cámara como en el Senado.

 

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