Los únicos bisontes expresionistas de la Península Ibérica

Los grabados de las cuevas de Aitzbitarte, de hace 27.000 años, representan animales sin perspectiva, un estilo nunca visto a este lado de los Pirineos

Fotografía y calco de una cabeza de pájaro y un bisonte de Aitzbitarte – Olivia Rivero y Diego Garate

Tres cuevas situadas en la colina de Aitzbitarte (Rentería), a unos 20 minutos en coche de San Sebastián, esconden un tesoro rupestre. Más de una treintena de animales, en su mayoría bisontes, algunos caballos y un pájaro, perviven en las paredes. Humanos exactamente iguales a nosotros, Homo sapiens, los grabaron hace 27.000 años incidiendo sobre las rocas con una herramienta de sílex. Se tomaron muchas molestias para hacerlo, deslizándose por gateras y estrechos recovecos que incluso hoy ponen en aprietos a los investigadores equipados con material de espeleología. Allí dejaron un arte único, nunca antes visto en la península ibérica, en el que los animales no son un fiel reflejo de la realidad como en Altamira, sino que carecen de perspectiva y parecen expresionistas, con el cuerpo de perfil y las extremidades de frente. Un estilo de iconografía que sus autores eligieron a propósito y que anteriormente se creía circunscrito al otro lado de los Pirineos.

«Hace 27.000 años, esos artistas conocían la perspectiva, eran capaces de utilizarla, pero tenían unas convenciones autoimpuestas», explica a este periódico Diego Garate, del Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas de Cantabria. Así, en los grabados de bisontes, con sus característicos cuernos y jorobas, los cuernos y las patas de los animales aparecen generalmente sin la perspectiva adecuada. Los pares de miembros se representan como una «doble Y» con ambas piernas visibles, y los cuernos se dibujan de manera similar uno al lado del otro con una serie de líneas en el medio.

Dos cabezas de bisonte, fotografía y calco. En la imagen inferior se aprecia un zarpazo de oso de las cavernas – Olivia Rivero y Diego Garate

El investigador lo asemeja al arte de los templos egipcios, donde las figuras se muestran a la inversa, con el tronco de perfil y las extremidades de lado. «Sabían representarlas de otra forma, pero la norma era hacerlo así», subraya. Si a alguien le viene a la mente las pinturas de Picasso, no va mal encaminado. «De hecho, Picasso se inspiró mucho en el arte paleolítico», subraya.

Las representaciones de Aitzbitarte fueron descubiertas en 2015, pero no es hasta ahora que los investigadores las han ubicado en la cultura gravetiense, caracterizada por una serie de costumbres específicas en el arte, herramientas de hueso como la punta de tipo Isturitz o de piedra como el buril de Noailles (ambos yacimientos franceses), y prácticas funerarias de entre 34.000 y 24.000 años de antigüedad. Esta corriente artística característica de la actual Francia no se conocía en la Península Ibérica, por lo que los científicos concluyen en la revista PLOS ONE, donde han publicado un artículo con los nuevos hallazgos, que estaba aún más extendida y era más variada de lo que se pensaba anteriormente.

Fotografía y calco de un caballo grabado en la pared derecha de la Cueva de Aitzbitarte III – O. Rivero y D. Garate

 

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