Un Premio Nobel de la Paz inoportuno y controvertido . Editorial del Mundo.com

El periódico El Mundo de Madrid España, tiene en su editorial del sábado anterior este escrito haciendo referencia al Premio Nobel de la Paz adjudicado al presidente de Colombia Juan Manuel Santos Calderón.

santos-reuters Foto Reuters

Premiar procesos de paz inacabados resulta a veces más contraproducente que oportuno. Ya ocurrió en 1994, cuando, tras la firma de los Acuerdos de Oslo, Rabin, Peres y Arafat compartieron un galardón que no cubrió las expectativas generadas hasta el punto de que aún hoy todo sigue igual en Oriente Próximo. Para quienes no aceptaron los términos de la negociación, tanto Israel como Al Fatah -entonces la principal organización palestina- habían hecho concesiones tan inadmisibles que terminaron por abortar un plan de pacificación imposible de implementar.

Con este y otros antecedentes, el Comité Nobel de Noruega debería haber meditado mejor la concesión del más prestigioso de los premios mundiales a Juan Manuel Santos, apenas cinco días después de que la ciudadanía colombiana dijera no a las condiciones que el mandatario había pactado con las FARC para poner fin a más de 50 años de conflicto armado. Santos, que puso todo su prestigio internacional al servicio de una causa de cuya necesidad nadie duda, no supo ver que sus conciudadanos no aceptarían que los responsables de 225.000 muertos, 45.000 desaparecidos y más de seis millones de desplazados recibieran un trato tan privilegiado por parte del Estado.

El Comité ha justificado su decisión como un manifiesto apoyo a la iniciativa de Santos para mantener con vida el acuerdo, llamando a todas las partes a participar en un amplio diálogo nacional que encuentre una salida a la situación generada en Colombia tras la consulta del pasado domingo. El presidente de Colombia se ha reunido ya con sus dos antecesores en el cargo, Andrés Pastrana y Álvaro Uribe, para encontrar una solución de consenso que pueda recibir la aprobación de la mayoría de la población. “El referéndum”, argumenta el Comité, “no fue un voto por o contra la paz”, sino contra un acuerdo específico que no resta méritos a los esfuerzos de Juan Manuel Santos por lograr un “proceso histórico de reconciliación y hermanamiento nacional”.

No obstante, esta toma de posición del Comité Nobel de Noruega puede tener consecuencias contrarias a las deseadas. Los resultados del referéndum mostraron la profunda división de la sociedad colombiana entre partidarios y detractores del acuerdo con la narcoguerrilla. Es manifiesta la tensión, tanto en las calles como en las redes sociales donde se producen insultos, provocaciones y acusaciones por ambas partes. Para unos, los acuerdos pondrían en riesgo la democracia colombiana. Para otros, el fin de la violencia requiere concesiones que nunca serán tan perniciosas como la continuación del conflicto armado.

La concesión ahora del Nobel a Santos sólo puede calificarse de inoportuna y contraproducente. Lo primero porque no es el momento de reconocer los méritos de un proceso que por muy avanzado que se encuentre aún no ha recibido el beneplácito de los ciudadanos. El fin de la violencia en Colombia será un acontecimiento histórico cuando se materialice del todo y la convivencia esté normalizada en el país. Hasta que esa situación llegue, esta precipitada iniciativa es contraproducente porque puede avivar los sentimientos de odio y revancha, porque las heridas están todavía muy abiertas. El referéndum del pasado domingo demostró que aún queda mucho camino por recorrer para que la paz sea una realidad en Colombia.

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