25 años han pasado del atentado del 11 de septiembre 2001 a las Torres Gemelas de New York
Un cuarto de siglo después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, que marcaron una era, Estados Unidos se esfuerza por preservar la memoria del trauma que se desvanece a medida que aumenta la proporción de estadounidenses que no lo vivieron en primera persona.
El presidente Donald Trump rendirá hoy viernes homenaje en el Pentágono en lugar de Nueva York, donde los ataques contra las torres del World Trade Center con aviones de pasajeros secuestrados causaron la mayor parte de las 2.977 víctimas registradas aquel día.
Pero el vicepresidente JD Vance y los cuatro predecesores de Trump -los demócratas Joe Biden, Barack Obama y Bill Clinton, así como el republicano George Bush, quien era presidente en el momento de los ataques- estarán en “Ground Zero”, en el sur de Manhattan.
El aniversario recuerda un punto de inflexión para Estados Unidos y para el mundo.
“Muchos de mi generación recordamos exactamente dónde estábamos aquel día horrible” de 2001, dijo Beth Hillman, de 59 años, presidenta del 9/11 Memorial & Museum y veterana de la Fuerza Aérea estadounidense.
Sin embargo, hoy en día “100 millones de estadounidenses ni siquiera habían nacido o son demasiado jóvenes para recordar” esos trágicos acontecimientos.
Tras haber puesto un gran énfasis en mantener viva la memoria, su institución se centra ahora en la divulgación, la educación y la implicación de las generaciones más jóvenes.
Voluntarios formados, incluidos socorristas, conectan con públicos que han conocido el desastre únicamente a través de sus padres o de la escuela.
“Incluso para quienes no estaban aquí, pero vivían en aquel momento, es mucho más fácil comprender la magnitud de lo que ocurrió”, dijo Logan Miller, de 32 años, que perdió a un tío y a un abuelo a raíz de los ataques.
Miller es uno de los muchos voluntarios que comparten sus experiencias en el museo, que recibe 2,4 millones de visitantes al año.
Los jóvenes son “más inquisitivos” y hacen más preguntas que sus mayores, quienes, según Miller, a veces dudan en preguntarle por temor a ofender.
“No había nacido en ese momento y, aun así, era importante para mí estar aquí, hacer este viaje”, dijo Ignacio Gaete, de 22 años, un chileno que visita el museo y el monumento, compuesto por dos grandes estanques construidos en las huellas de las Torres Gemelas.
Gaete señaló que, aunque los jóvenes no tienen recuerdos del 11-S como su padre, “creo que puede trascender generaciones”.
Pero esa trascendencia exige preservar y educar, según Holly Kafka, que visita Manhattan desde Chicago junto a su esposo.
