A veces

Por: María Yulieth Ruíz

A veces lo pienso, a veces lo sueño, a veces lo lloro.

A veces me siento tan sola que quisiera correr a sus brazos y sentirme protegida, quisiera volver el tiempo y regresar a vivir esos momentos en los que era su prioridad, su reina, su mujercita, su niña mimada.

A veces cierro los ojos y sueño despierta, lo veo tocar mi puerta, me abraza y me dice que todo va a estar bien, otras veces miro a mi hija y me identifico con ella, siento la necesidad de ese amor, la necesidad de esa protección, siento unas ganas incesables de regocijarme en su cuerpo, de olerlo, de sentirlo, tan mío como siempre, y como nunca fue.

A veces recuerdo cuando solíamos caminar por la calle y tomada de su mano sonreía, me antojaba de algún helado, algún dulce, algunas flores, algunos chontaduros y él me complacía.

Extraño esos momentos a solas, en los que me sentía la única mujer de su vida, en los que aún no tenía hijos de otro matrimonio y en los que seguía siendo su prioridad.

A veces recuerdo esos fines de semana largos, juntos, disfrutados, entregado a mí y no puedo mentir soy una mujer grande, debería ser madura, pero no puedo dejar de pensar en lo que fue y se quedó allá, en el pasado.

He intentado volver, hacer como si no pasara nada, pasar la página, perdonar su abandono, perdonar su olvido, a veces he querido cambiar mi vida, volver a su lado, al origen de nuestro amor, pero después de tantos años de censura en difícil, después de tantos años de mutilación emocional nada puede ser igual, sin embargo, en esos vagos momentos de reconciliación he sido feliz, he podido disfrutar de su atención y por horas me he convertido en la mujer de sus ojos.

Hay noches en las que miro a mi alrededor y quisiera tenerlo aquí, que me peine, me mime, me dé su amor y me proteja, que me rescate, que me ofrezca sus palabras de apoyo, que me ayude a soportarme, quisiera que estuviera aquí y me cuide el sueño, que me quite los zapatos y me arrope, que me sirva de almohada y seque mis lágrimas…

Hay tantas cosas que quisiera contigo, papá, no sabes cuánto te amo y cuánto te extraño.

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