CABALGANDO EN LA POLÍTICA. La columna de opinión del momento
-Hemos dicho muchas veces que las encuestas, sondeos o como se les quiera llamar, solo dan un porcentaje muy bajo, en el caso de quienes tienen el derecho al voto en Colombia que son 41.287.084 personas según el censo electoral oficial publicado por la Registraduría Nacional del Estado Civil, donde la muestra más alta escogió recientemente a 7.250. Ayer domingo la Revista Digital Cambio publicó una medición para presidente en primera vuelta: Iván Cepeda (Pacto Histórico): 34,5%. Paloma Valencia (Centro Democrático): 22,2%. Abelardo de la Espriella (Defensores de la Patria): 15,4%. Fueron entrevistadas 2.157 personas, fue realizada por el Centro Nacional de Consultoría, empresa encuestadora de muy alto prestigio en el país.
Confirma esta encuesta que la carrera presidencial en Colombia se perfila como una de las más competidas de las últimas décadas. Iván Cepeda encabeza la intención de voto, seguido por Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella con 15,4%.
Tres claves para tener en cuenta según estos resultados:
1. Cepeda consolida el liderazgo inicial: Su ventaja en primera vuelta refleja la fuerza del Pacto Histórico y la capacidad de movilizar un electorado amplio, aunque no suficiente para ganar sin segunda vuelta.
2. Paloma Valencia emerge como contendora fuerte: La senadora del Centro Democrático logra posicionarse como la principal alternativa de oposición, con un crecimiento que la acerca a un escenario competitivo frente a Cepeda.
3. De la Espriella sorprende: Aunque con menor porcentaje, su candidatura muestra que hay espacio para discursos más disruptivos y que podría convertirse en un factor decisivo en la segunda vuelta.
En una supuesta segunda vuelta, se aprecia, de acuerdo a lo manifestado en esta encuesta, que existiría un empate técnico.
Aquí el dato más llamativo es este escenario de segunda vuelta entre Cepeda y Valencia: un empate técnico con 43,3% frente a 42,9%.
Esto sugiere que la elección se definirá por márgenes muy estrechos y dependerá de las alianzas y del voto de opinión (el de los indecisos).
Existen tres implicaciones para el electorado, en el mayor de los casos motivados por las informaciones suministradas en medios y en redes sociales y que de alguna manera se busca un verdadero cambio para Colombia, situación que a favor no se ve en este gobierno en aspectos muy delicados como la salud, la seguridad, la corrupción.
Además, Colombia no solo enfrenta los retos tradicionales de salud y seguridad, sino también una combinación de crisis económicas, energéticas, sociales y ambientales que definirán el rumbo del país en los próximos años.
Las tres implicaciones son:
Polarización: La encuesta refleja un país dividido entre dos proyectos políticos antagónicos.
Indecisos como árbitros: Con más de un 10% de ciudadanos aún sin definir su voto, el desenlace dependerá de cómo se movilicen en las semanas previas.
Regiones clave: Bogotá, Antioquia y la Costa Caribe serán determinantes para inclinar la balanza.
Esta encuesta no define la elección, pero sí marca el tono de la campaña: una contienda polarizada, con un líder sólido pero sin mayoría absoluta, una rival en ascenso y un tercer candidato que podría inclinar la balanza.
El mensaje para los votantes es claro: cada decisión cuenta, y el desenlace de mayo podría depender de unos pocos puntos porcentuales. Por eso reiteramos que esta elección es una de las más competitivas de los últimos años en Colombia.
-Los tres candidatos que marcan diferencia con los otros en contienda, Iván Cepeda, Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella, han marcado diferencias claras en sus discursos.
Iván Cepeda insiste en la “paz total” y la justicia social. Paloma Valencia se concentra en seguridad y economía de mercado, mientras que De la Espriella apuesta por un discurso populista de mano dura y nacionalismo.
Resumiendo, estas son las principales propuestas y mensajes.
Iván Cepeda.
Paz total: Continuar y ampliar los diálogos con grupos armados ilegales. Tema del actual gobierno que es un absoluto fracaso.
Justicia social: Fortalecer programas de redistribución y subsidios, llevados a extremos con discursos populistas.
Transición energética: Reducir dependencia de hidrocarburos y promover energías limpias, es uno de los discursos mundiales de quienes se hacen llamar progresistas y que es visto por muchos como un truco ilusionista.
Enfoque regional: Ha insistido en atender territorios históricamente olvidados como el Pacífico y la Amazonía; de esto se dijo en el actual gobierno al que representa, pero se quedó solo en palabras.
Paloma Valencia por su parte habla de:
Seguridad: Endurecer la lucha contra el narcotráfico y fortalecer Fuerzas Armadas. Actualmente es uno de los más grandes problemas que hay en Colombia; porque crecieron todos los actos delincuenciales ante la poca importancia verdadera y real que el gobierno actual le ha dado a la Policía y Fuerzas Militares.
Economía: insiste en promover la inversión privada y reducir impuestos a empresas para dinamizar el empleo. No es subir los salarios de manera desproporcionada, sino dar a las empresas los incentivos necesarios para promover más empleos. Crear un
“Súper Fondo” contra el gota a gota: Propuesta para combatir la usura y apoyar a pequeños comerciantes.
Educación y meritocracia: Ha planteado reformas para mejorar calidad educativa y premiar el esfuerzo individual. El gobierno petrista le ha dado prebendas a un sector de educadores que no garantizan un buen desarrollo de la educación; solo intereses personales dirigidos para quienes manejan estas agremiaciones.
Abelardo de la Espriella.
Mano dura: Discurso centrado en el orden y la autoridad, con propuestas de penas más severas; tema de mucho cuidado para un país que requiere una mejor preparación para jueces y fiscales.
Nacionalismo: Promueve un modelo de “defensa de la patria” con fuerte identidad cultural; es una base que, dependiendo su enfoque, puede cultivar muchas cosas positivas.
Economía populista: Ha planteado subsidios directos y reducción de burocracia; esto, de ser una realidad, reduciría en algo la pobreza que toca alrededor del 32% de la población, mientras que la pobreza extrema está cerca del 9,6%; según las metas y reportes oficiales del DANE y el Departamento Nacional de Planeación.




