Celia Cruz su voz esta por siempre a los 16 años de su muerte

Apodada «La Reina de la Salsa»,​ «La Guarachera de Cuba», así como «la Reina de la Música Latina»,​ fue una de las máximas exponentes de su género, así como una de las artistas más influyentes en la música contemporánea.
A lo largo de su carrera, Celia Cruz interpretó y popularizó internacionalmente ritmos tropicales como el son, son montuno, guaguancó, rumba, guaracha y bolero. Sin embargo, el género que llevó al estrellato fue la salsa, ritmo influenciado por estilos de diferentes partes del mundo.
Comenzó su carrera en su natal Cuba, alcanzando reconocimiento como vocalista del popular conjunto musical la Sonora Matancera, asociación musical que se prolongó durante quince años (1950-1965). En la década de los sesenta, tras el triunfo de la Revolución Cubana, Celia abandona su país natal, convirtiéndose en uno de los símbolos y portavoces de la comunidad cubana en el exilio. La cantante continuó su carrera, primero en México, y luego en los Estados Unidos, país que tomó como su residencia definitiva. En la década de los setenta se incorpora de lleno al género de la Salsa, especialmente tras su asociación musical con otros artistas del género dentro de la Fania All Stars. Durante los últimos años de su carrera, Celia se había convertido ya en un mito de la música latinoamericana. Su constante evolución en el mundo de la música, le ayudó a permanecer vigente prácticamente hasta su muerte y conquistar a nuevas generaciones de seguidores. Su carrera formó un legado invaluable y referencia ineludible para las futuras generaciones que descubren en ella una impactante y prolífica fuente de inspiración. Algunas de las canciones interpretadas por ella forman parte del patrimonio cultural de Latinoamérica. Entre las más famosas se encuentran Quimbara, Burundanga, La vida es un carnaval y La negra tiene tumbao, entre muchas otras más. Su legado musical lo conforma un total de 37 discos de estudio, además de muchas otras grabaciones especiales, discos en vivo o asociaciones con otros cantantes. En su carrera fue galardonada con numerosos premios, reconocimientos y distinciones, incluyendo dos Grammy y tres Grammy Latinos. Además de su prolífica carrera en la música, Celia también realizó algunas intervenciones puntuales como actriz en películas y telenovelas.
Celia Cruz también hizo famosa la expresión «azúcar!» que adoptó y quedó en la memoria colectiva como su frase identificativa, que ella gritaba como anuncio carnavalesco incitando a la diversión. Con un estilo único y una imagen icónica de insuperable atractivo gracias a un don carismático y musical difícilmente repetible, Celia Cruz es considerada símbolo auténtico de la cultura latina a nivel mundial.

Úrsula Hilaria Celia de La Caridad Cruz Alfonso nació en el barrio de Santos Suárez de La Habana. Su padre, Simón Cruz, era un fogonero de ferrocarril, y su madre, Catalina Alfonso Ramos, ama de casa. Celia Cruz compartió su infancia con sus tres hermanos: Dolores, Gladys y Bárbaro y numerosos primos. Sus quehaceres incluían arrullar con canciones de cuna a los más pequeños. Así empezó a cantar. Solía observar los bailes y a las orquestas a través de las ventanas de los cafés cantantes, y no veía la hora de saltar al interior. Sin embargo, sólo su madre aprobaba esa afición. Su padre quería que fuese maestra de escuela, y no sin pesar intentó satisfacerle y estudió magisterio. Cuando estaba a punto de terminar la carrera y la abandonó para ingresar en el Conservatorio Nacional de Música.

El 15 de julio de 1960, ya iniciada la Revolución cubana dirigida por Fidel Castro, surge un contrato para la Sonora Matancera en México. Celia no imaginaba que jamás volvería a pisar suelo cubano. El nuevo régimen cubano vio con malos ojos que la agrupación aceptará ofertas para trabajar en el extranjero, específicamente en los Estados Unidos. Así, el régimen de Castro le prohibió arbitrariamente volver a Cuba. Cuando cumple el mes de estancia en México, recibe la noticia del fallecimiento de su padre Simón Cruz. En 1961, Celia y la Sonora parten a los Estados Unidos para un contrato. Celia comenzó a realizar presentaciones en solitario sin la orquesta. Se presentó en un recital en el Hollywood Palladium en la ciudad de Los Angeles. En 1962, ante la negativa del gobierno de su patria de permitirle volver a suelo cubano, Celia adquirió una vivienda en Nueva York. Aunque intento regresar a Cuba para ver a su madre enferma, el gobierno cubano le prohibió el regreso. Un día fatal para Celia llegó el 7 de abril de ese año. Cuando se estaba preparando para actuar, recibe la noticia del fallecimiento de su madre Catalina Alfonso, que venía luchando con un cáncer terminal de vejiga. En ese mismo año, el 14 de julio, Celia se casó en ceremonia civil con Pedro Knight luego de un romance de varios años. Celia y la Sonora realizaron su primera gira fuera del continente americano, visitando Europa y Japón, donde actuaron con Tito Puente. En 1965, Celia culminaría una etapa vertiginosa de quince años con la Sonora Matancera.

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