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Con $557 billones en juego, Congreso abre esta semana la discusión del Presupuesto 2026

El Congreso de la República dará inicio esta semana a la discusión del Presupuesto General de la Nación (PGN) 2026, un proyecto que asciende a $557 billones y que llega en medio de un ambiente de alta tensión fiscal y política; dado que empezará después de los plazos legales, en medio de un llamado urgente al recorte.

Aunque por ley el trámite debía comenzar antes del 15 de agosto, la sesión conjunta de las comisiones económicas Tercera y Cuarta de Senado y Cámara fue reprogramada para el martes 19 de agosto, a las 9:00 a. m., en el Salón Elíptico del Capitolio Nacional, lo que deja menos margen de maniobra para cumplir con el cronograma.

Esta decisión del Congreso significó renunciar, de facto, al plazo inicial, lo que obliga a acelerar el trámite; mientras que el nuevo hito es el 15 de septiembre, fecha límite para aprobar el presupuesto en primer debate dentro de las comisiones conjuntas y dejar todo listo para las plenarias.

Con un calendario comprimido, los legisladores deberán presentar ponencias, analizar cifras y radicar proposiciones en cuestión de semanas; teniendo presente que la posición del Gobierno incluye cosas como, por ejemplo, una reforma tributaria de la que no se tienen mayores detalles y el riesgo de caer en el mayor déficit fiscal de la historia.

A la sesión de este martes están citados el ministro de Hacienda, Germán Ávila Plazas; la directora del Departamento Nacional de Planeación (DNP), Natalia Irene Molina Posso; y el director de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN), Luis Eduardo Llinás Chica; para que entreguen sus proyecciones y análisis frente al tema.

También asistirán como invitados el gerente del Banco de la República, Leonardo Villar Gómez, y el contralor general, Carlos Hernán Rodríguez Becerra, quienes aportarán insumos técnicos clave para el debate.

Un presupuesto bajo la lupa
En análisis previos al proyecto del Presupuesto para 2026, ya queda claro que el monto planteado por el Gobierno representa un aumento real de $20 billones frente al presupuesto vigente; y que la distribución del gasto muestra un incremento de $29,7 billones en funcionamiento, $5,7 billones en inversión y una caída de $15,3 billones en el servicio de la deuda.

Esta composición ha generado cuestionamientos, pues mientras crecen los recursos para funcionamiento, caen los destinados a pagar obligaciones financieras.

Además, el proyecto depende de $26,3 billones provenientes de una Ley de Financiamiento aún no presentada, lo que enciende las alertas sobre la solidez de las cuentas. Tanto el Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana como otros centros de análisis han advertido que el PGN se construye sobre ingresos sobrestimados y un gasto sobredimensionado que pone en riesgo la sostenibilidad fiscal.

Es por esto que, según fuentes legislativas, el debate no se centrará en rechazar de plano el proyecto, sino en reducir el monto total del presupuesto y entre las opciones que se pondrán sobre la mesa están recortar partidas de funcionamiento, ajustar la inversión y replantear las fuentes de financiamiento para disminuir la dependencia de deuda y de proyecciones optimistas de recaudo.

Varios congresistas han señalado que, en un año de restricciones fiscales, el Gobierno no puede seguir apostándole a gastos difíciles de financiar, y que será necesario un ajuste que devuelva confianza a los mercados y a las calificadoras internacionales.

Una prueba de disciplina fiscal
Más allá de las cifras, el arranque del trámite presupuestal es visto como un test de disciplina fiscal y de capacidad política; ya que por un lado, el Ejecutivo intentará defender su plan de gasto en medio de presiones sociales y compromisos adquiridos; por el otro, las bancadas parlamentarias medirán hasta dónde están dispuestas a recortar y a negociar con el Gobierno.

Así las cosas, el calendario deja poco margen para una deliberación pausada y tras el primer debate del 19 de agosto, el proyecto deberá avanzar a las plenarias de Senado y Cámara, con la meta de ser aprobado antes del cierre del año fiscal; mientras que la tensión radica en que, mientras se exige más gasto social, las advertencias técnicas recomiendan prudencia y ajustes inmediatos.

En últimas, el resultado de este proceso no solo definirá las cifras de gasto e inversión de 2026, sino que enviará un mensaje sobre la capacidad del país para ordenar sus cuentas en un contexto de déficit creciente, deuda elevada y credibilidad en juego.

Por: Daniel Hernández Naranjo
https://www.portafolio.co/economia/crecimiento/congreso-inicia-debate-del-presupuesto-2026-557-billones-recortes-y-dudas-fiscales-637909

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