Cuando el fútbol se mancha de sangre

El pasado 30 de septiembre, el fútbol colombiano volvió a vestirse de luto con el asesinato de Leyder Ortiz, jugador de 21 años perteneciente al club Orsomarso de la Segunda División del rentado nacional. Esta noticia impactó a todo un país que a lo largo de la historia ha tenido que ver cómo varios de sus futbolistas fueron víctimas de la violencia colombiana.


MARCA recuerda algunos de los casos que conmocionaron al mundo del fútbol y que lo mancharon de sangre.

Omar ‘Torito’ Cañas

El joven de 23 años perteneciente al Club Atlético Nacional y que fue una de las grandes estrellas en el Suramericano Sub-20 en Argentina 1988, lo encontraron muerto en el municipio de Bello, Antioquia junto a otras tres personas, una de ellas el hermano de un jefe de sicarios abatido horas antes. Según los reportes, los cuerpos presentaban múltiples heridas de bala y estaban amarrados de pies y manos.

Andrés Escobar

El asesinato del jugador del Club Atlético Nacional y miembro de la Selección Colombia de mayores que disputó el Mundial de Estados Unidos 1994 es uno de los que más ha conmocionado el país. El 02 julio de 1994, diez días después de que marcara un autogol ante la EEUU y que le costó la eliminación a Colombia de la Copa del Mundo, Escobar recibió varios impactos de bala por hombres vinculados al paramilitarismo a las afueras de una discoteca en Medellín. Aunque Escobar fue llevado al hospital, no le pudieron salvar la vida a un jugador que le esperaba un gran futuro por delante.

Arley Antonio Rodríguez Bedoya

Los hechos de la muerte del jugador del Deportivo Independiente Medellín, quien no había ni cumplido los 20 años de edad y era uno de los volantes de marca de mayor proyección que tenía el país, ocurrió a las afueras de un centro médico en un barrio de la ciudad de Medellín. Rodríguez recibió un sin número de impactos de bala por parte de sus asesinos, quien al parecer querían hurtar una motocicleta en la que se movilizaba junto a Alvaro Diego Pérez Santamaría, de 21 años, amigo suyo y quien también falleció en los hechos.

Juan Guillermo Villa

A finales de diciembre de 1999, el jugador de Atlético Nacional fue abordado por hombres que le propinaron 15 disparos cuando Villa se trasladaba en su carro por la lujosa zona de El Poblado de Medellín, luego de salir de la fiesta de matrimonio de Gerardo Bedoya, futbolista del Deportivo Cali en ese entonces. Las autoridades descartaron que los sicarios quisieran robarle el vehículo en el que se movilizaba, ya que sabían que él estaba en ese evento social y que se desplazaría en esa dirección.

Jair Abonía

El exgugador de Millonarios, Cúcuta Deportivo, Once Caldas y Trujillanos, equipo venezolano, fue asesinado a los 53 años el 26 de septiembre de 2017 en presencia de los alumnos de la escuela de fútbol que tenía en Jamundí, Valle Cauca. Abonía fue abordado por el asesino y un acompañante que le dispararon tres tiros mortales.

Albeiro “El Palomo” Usuriaga

El exgugador de Independiente de Avellaneda, América de Cali, General Paz Juniors y Atlético Nacional fue asesinado el 11 de febrero de 2004 en la ciudad de Cali, por los celos pasionales del extinto jefe de la banda de sicarios la ‘Molina’ de la capital del Valle del Cauca, Jefferson Valdez . ‘El Palomo’ recibió trece disparos mientras jugaba cartas y dominó junto a la exnovia de su asesino, quien no pudo aguantar verla con otra persona.

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