Descubren por accidente el fósil terrestre más antiguo jamás encontrado: 635 millones de años

Se trata de una especie parecida a un hongo que sitúa el surgimiento de este reino mucho antes de lo pensado

Al pensar en hongos, lo primero que imaginamos es en el ingrediente perfecto para determinada receta o en la asombrosa capacidad de estos seres para descomponer la materia orgánica muerta en nutrientes vitales. Pero una nueva investigación de Shuhai Xiao, profesor de geociencias de la Virginia Tech College of Science, junto con su pupilo Tian Gan revela otro papel importante y poco conocido hasta ahora que los hongos han desempeñado a lo largo de la historia de la Tierra: ayudar al planeta a recuperarse de una edad de hielo.

Estos científicos junto con un equipo de investigadores las universidades de Virginia, la Academia China de Ciencias, la Universidad de Guizhou y la Universidad de Cincinnati han descubierto los restos de un microfósil parecido a un hongo que surgió al final de una edad de hielo hace unos 635 millones de años y que, además, es el fósil terrestre más antiguo jamás encontrado. Para ponerlo en perspectiva: es tres veces más antiguo que los dinosauros más «viejos» hallados hasta la fecha. Los resultados acaban de ser publicados en la revista « Nature Communications».

El hallazgo fue casi casualidad: este fósil fue encontrado en unas pequeñas cavidades de unas rocas sedimentarias llamadas dolomías, predominantes en la Formación de Doushantuo, al sur de China. El yacimiento es rico en fósiles antiguos, si bien los investigadores no pensaban encontrar ningún resto de este tipo incrustado en las dolomías. Pero todo cambió cuando Gan encontró algunos filamentos largos con forma de hilo, una de las características clave de los hongos.

«Fue un descubrimiento accidental -afirma el investigador-. En ese momento, nos dimos cuenta de que este podría ser el fósil que los científicos han estado buscando durante mucho tiempo. Si nuestra interpretación es correcta, será útil para comprender el cambio paleoclimático y la evolución temprana de la vida».

El hongo que salvó a la vida
Los científicos creen que este fósil puede arrojar luz sobre el período Ediacárico (hace entre unos 635 y 540 millones de años), un momento en el que nuestro planeta se estaba recuperando de una catastrófica edad de hielo, también conocida como «Tierra bola de nieve». En ella, las superficies del océano estaban congeladas a una profundidad de más de un kilómetro, lo que provocaba un ambiente verdaderamente hostil para prácticamente cualquier organismo vivo, a excepción alguna vida microscópica que logró prosperar. Los científicos llevan preguntándose durante mucho tiempo cómo la vida volvió a la normalidad y cómo la biosfera pudo volverse más grande y más compleja que nunca a pesar de todo.

Gan y Xiao están seguros de que estos habitantes de las cavernas microscópicas de las dolomías desempeñaron numerosos papeles en el reacondicionamiento del medio ambiente terrestre en el período Eduacárico. Por ejemplo, sospechan que gracias a su aparato digestivo, cuyas enzimas secretadas pueden descomponer químicamente las rocas y otra materia orgánica resistente, esos nutrientes podrían reciclarse y exportarse al océano.

Los hongos y las plantas tienen una relación mutualista: la planta proporciona al hongo azúcares que produce a través de la fotosíntesis, y el hongo proporciona minerales y agua a las raíces de la planta. «Debido a su conexión con las plantas y los importantes ciclos nutricionales, los hongos terrestres tienen una influencia determinante en la meteorización bioquímica, el ciclo biogeoquímico global y las interacciones ecológicas», afirma Gan.

Hasta la fecha se creía que las plantas terrestres y los hongos formaron una relación simbiótica hace unos 400 millones de años; sin embargo, este nuevo descubrimiento ha recalibrado la línea de tiempo de cuando estos dos reinos colonizaron la tierra y se aliaron para prosperar. «La pregunta solía ser: ‘¿Había hongos en el ámbito terrestre antes del surgimiento de las plantas terrestres?’», afirma por su parte Xiao. «Nuestro estudio sugiere que sí. Este fósil parecido a un hongo es 240 millones de años más antiguo que el registro anterior».

Los siguientes pasos
Hace medio siglo, pocos creían que microorganismos como las bacterias y los hongos pudieran conservarse como fósiles. La tecnología y el conocimiento modernos ha abierto todo un campo científico de seres que han estado congelados en el tiempo miles de años, pero que un día vivieron sobre la misma Tierra que nosotros, aunque con otras características de las que podemos aprender. «Siempre es importante comprender los organismos en el contexto ambiental. Tenemos una idea general de que estos seres vivían en pequeñas cavidades de las dolomías. Pero se sabe poco sobre cómo vivieron exactamente y cómo se conservaron. ¿Por qué se pueden conservar en el registro fósil algo como hongos, que no tienen huesos ni conchas?», se pregunta Xiao.

Sin embargo, los autores, a pesar de haber contrastado de varias maneras el parecido del fósil con un hongo, no se aventuran a aseverar 100% que se trata de la misma familia. «Nos gustaría dejar el asunto abierto a otras posibilidades. La mejor forma de decirlo es que no hemos descartado que sea un hongo, y que esa es la mejor interpretación hasta el momento». Aún así, este descubrimiento fortuito abre nuevas preguntas sobre cómo fue la vida hace millones de años en el mismo lugar que ahora habitamos.

Tomado de ABC.

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