EL VALLE ESTÁ DESTROZADO, PERO NO DERROTADO
Por. Carlos Alberto Lenis García
Esta frase no es de por sí sola una reunión de palabras, es una realidad. Los Vallecaucanos nunca han dado el brazo a torcer, como dice este adagio muy popular, ante la circunstancia adversa que se presenta.
Desde la mandataria Regional, Dilian Francisca Toro, quien desde el primer momento ha enfrentado con vigor la situación, ella se encontraba en el Palacio de San Francisco, sede de la gobernación en Cali, en pleno consejo de Gobierno cuando llegó el pasado lunes 10 de agosto, el Terremoto , todos los oriundos de esta hermosa tierra, vienen en cada lugar que les corresponden apoyando y labrando con sus actos solidaridad, algo que es muy común en nosotros.
Destrozado por los aludes de la naturaleza, pero no derrotado, está el Valle del Cauca, nadie deja caer el “morral” antes, por el contrario, se pone más aferrado para marchar a la campaña que se ha de emprender.
Son largas e inmensas las colas de voluntarios llegando a los sitios de apoyo para decir presentes con lo que se necesita para aquellos que lo han perdido todo. La recolección de utensilios, objetos de primera necesidad tiene éxito entre los vallecaucanos, quienes se han visto por doquier como hormigas obreras en todos los sitios de acopio establecidos.
Actos de rechazos se han podido observar hacia los politiqueros de turno, quienes ya han sido cuestionados anteriormente, por sus actitudes machistas como Duvalier, Mondragón, La Erazo, Sandoval, ahora han salido a vociferar, que es lo único que saben hacer con mentiras, ataques hacia el cuerpo de rescatistas, personal de la salud, voluntarios, a los gobernantes De la Espriella, Eder y a la misma Dilian Francisca, pero allí está la razón: Los Vallecaucanos no han permitido que sigan con su show de destruir, porque ellos no se dejan derrotar, tomando decisiones de afirmar que estos son “Personas no Gratas”.
Volverse a parar es una consigna que cada uno lleva en mente, luchar hasta el último momento es y será siempre la meta.
Los infortunios que la vida a través de la naturaleza, como es este caso, son obstáculos, por más difícil a romper a superar, que pese a la situación tan grave como la estamos viviendo, se superan.
Fundamental ha sido las voces de aliento que entre todos nos damos, esa ayuda es tan grande que convierte una realidad: El Valle está destrozado, pero no derrotado.
Unidos somos más… Con la ayuda de Dios, quien transforma lo imposible en posible, nadie nos detendrá para seguir en contingente adelante en un Valle del Cauca Grande.
