Guerrilleras del monte a las Pasarelas

Nadie dijo que sería fácil. 50 años de guerra no terminan de un día para otro y no solo se trata de firmar un papel y gritarle al mundo que Colombia es un país en paz. El reto es cumplirlo, demostrarlo. El 24 de noviembre de 2016 las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc-ep) y el Gobierno de Juan Manuel Santos firmaron un Acuerdo de Paz, acuerdo que desde entonces se ha enfrentado a innumerables tropiezos.

El más reciente, la retoma de las armas por parte de ‘Iván Márquez’, ‘Jesús Santrich’, ‘Romaña’, ‘El Paisa’, entre otros guerrilleros. Las alarmas se encendieron nuevamente ¿realmente se trata de una segunda Marquetalia? ¿las Farc se fortalecerá y empezará una nueva guerra? ¿todo se fue al carajo?

Gonzalo Bernal y Jimmy Rodríguez, dos excombatientes de las Farc radicados en Icononzo, Tolima, están convencidos de que las armas no son el camino y aseguran estar firmes con la paz. Es una máxima de la vida que repiten a pesar de las dificultades. La escriben, la plasman y la tejen en las prendas que confeccionan desde la Cooperativa Multiactiva del Común Tejiendo Paz en alianza con Manifiesta Hecha en Colombia.

Ellos son dos ejemplos que demuestran que si hay voluntad, hay esperanza, y no, nada se ha ido al carajo, pero eso sí: “La paz no se construye sola, sino con la voluntad de muchos”.

Y, de acuerdo con el alto comisionado para la Paz y la Legalidad, Miguel Ceballos, más del 90 por ciento de los excombatientes están comprometidos con el proceso.

Beltrán y Rodríguez viajaron desde el Tolima hasta Bogotá para asistir a PAZarela, un desfile de modas en el que exhibieron las prendas confeccionadas no solo por ellos, sino también por otros 20 exguerrilleros que conforman la Cooperativa Multiactiva del Común Tejiendo Paz.

El evento, realizado el pasado 18 de septiembre, estaba planeado para llevarse a cabo en las afueras de la Universidad de los Andes. Sin embargo, un torrencial aguacero retrasó por un momento los planes. La alfombra roja se mojó completamente al igual que las sillas. En una pequeña carpa blanca las modelos se preparaban para salir a la pasarela “así lloviera, tronara o relampagueara”.

Adiós al fusil, bienvenido el hilo y la aguja
Afuera de la carpa estaban Jimmy y Gonzalo, tímidos ante la expectativa de un evento que no tenían ni idea de cómo iba a salir. Durante la espera hablaron un poco de su vida lejos del sonido de las balas, y en su lugar, escuchando el sonido de las máquinas de confección.

“Estoy en el proceso de coser, pero ya tenía una idea. Aunque los compañeros me han colaborado mucho en la enseñanza del manejo de las máquinas… Nosotros reafirmamos que estamos en pie con el acuerdo para salir con nuestras familias adelante y por eso decidimos participar de esta cooperativa. Tenemos bien definido nuestro oriente”, expresa Jimmy Rodríguez, quien cambió el fusil por un hilo y una aguja.

Al verlo resulta difícil imaginárselo sumergido en la selva al servicio del Frente Combatiente del Yarí (Caquetá). Habla siempre en tono bajo y la mayoría de veces responde con monosílabos. Su seriedad es producto de la timidez con la que se relaciona, pero sin dejar de ser amable.

Su compañero, al igual que él, ha ido aprendiendo de las artes de la modistería poco a poco. “Yo no sabía coser, pero cuando llegué al espacio territorial y se formó la cooperativa, empecé a aprender con ayuda de varios compañeros. Después llegó el Sena a ofrecernos unas capacitaciones. y aprendí a manejar algunas máquinas, no a la perfección pero ahí voy. Esta es la voluntad y el empeño que hemos puesto para sacar nuestra cooperativa adelante”.

Ahora, enseñan orgullosos el resultado de tanto trabajo. Diez modelos, entre ellas Milena Reyes, excombatiente y esposa de Carlos Lozada; desfilaron sus kimonos elaborados en acetato y satén, al igual que vestidos estampados para resaltar la fauna y flora del país, así como faldas. Algunas prendas tienen bordados mensajes de paz.

Ante el aguacero que caía inclemente sobre la ciudad, la Universidad de los Andes permitió el ingreso a una de sus torres y rápidamente adecuaron la alfombra roja en el rincón de un pasillo. Desde allí el público conformado por medios de comunicación, estudiantes y personas externas, pudieron admirar los diseños.

Sonrieron y agradecieron el acompañamiento, y por supuesto, esta acogida les demostró que no solo los excombatientes están comprometidos con la paz, también lo están millones de civiles. Aunque aún son muchas las dificultades que quedan por superar.

“Cada día se incrementan más las dificultades con respecto a la adquisición de los terrenos para desarrollar nuestros proyectos productivos. La inseguridad también es más grande, obstáculos en la salud, la educación… El gobierno no ha tenido voluntad política para la implementación del Acuerdo”, comentó Gonzalo.

Pero esto no opaca sus sueños y se ha plantado metas de cara al futuro. “El objetivo es sacar nuestra cooperativa adelante. Vincular a la comunidad a trabajar con un modelo distinto al capitalista, que sus empleados tengan beneficios, no haya discriminación y se puede generar empleo”.

Por su lado, Jimmy agregó que se siente animado. “Estamos en el proceso y estas cosas nos abren las puertas a nosotros. En la actualidad, no nos han cumplido con el proyecto productivo que está en los Acuerdos de Paz. Todo esto ha sido autogestionado. De parte del gobierno no hemos recibido absolutamente nada”.

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