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La cruda realidad del cáncer de colon: cada vez hay más casos en jóvenes

El cáncer colorrectal, especialmente en sus estadios más avanzados, se está convirtiendo cada día más en una enfermedad de personas jóvenes, tal y como indica una investigación publicada en el medio Cancer Epidemiology, Biomarkers & Prevention. Por ello, los autores del trabajo llaman a desarrollar iniciativas de detección temprana para los jóvenes que experimentan los síntomas o tienen antecedentes familiares.

Una enfermedad en ascenso
Los tumores colorrectales son uno de los tipos de cáncer más comunes: en los Estados Unidos, son el tercero con más incidencia, excluyendo los cutáneos, y la Sociedad Americana del Cáncer prevé que en 2022 se detecten 100.000 casos nuevos. Hasta ahora, se pensaba en ellos como un problema que afecta a las personas, principalmente, en etapas tardías de la vida (en parte, porque el límite de vigilancia previamente se situaba en los 50 años) pero en la actualidad el número de casos en los adultos más mayores disminuye mientras que la incidencia crece entre los más jóvenes.

Esto no es una noticia nueva, pero este estudio se distingue de los precedentes por enfocarse en dos aspectos clave: uno, el cambio en proporción en la incidencia de los tumores en el estadio más avanzado (es decir, aquellos en los que ya se ha producido metástasis) y dos, la atención especial a los adenocarcinomas, un subtipo de cáncer rectal fácilmente detectable por los métodos actuales.

Precisamente, es de estos dos factores de los que se deduce que los cánceres de colon afectan cada vez más a adultos más jóvenes: al aumentar la incidencia de los cánceres avanzados entre los segmentos más jóvenes de la población que se somete a chequeos (es decir, en Estados Unidos, mayoritariamente personas a partir de los 45 años, la recomendación actual), se entiende que esos cánceres han tenido más tiempo de evolución.

Aumentos en los cánceres metastásicos
El trabajo parte de los datos recogidos entre el año 2.000 y 2.016 por el programa Surveillance, Epidemiology and End Results del Gobierno Norteamericano. En total, los autores han empleado información de 103.975 pacientes que en conjunto representan 106.871 casos de cáncer colorrectal.

Así, las tendencias se analizaron en base al estadio del cáncer en el momento de su detección, a la edad de los pacientes, al área del cuerpo afectada (colon, recto o ambos) y a la categoría racial de los pacientes.

Lo que encontraron es que, mientras los casos detectados en estadios tempranos descienden con el tiempo, los más avanzados tienden a volverse más frecuentes. Por ejemplo, en los adultos entre 30 y 39 años los cánceres de colon metastásicos se incrementan en un 49% entre los años 2.000 a 2.002 y 2014 a 2016. El ascenso numérico era más pronunciado en los adultos con edades comprendidas entre los 20 y los 29 años: un escalofriante 133%.

Como es lógico, los investigadores también han hecho notar un aumento de la proporción que los cánceres metastásicos representan sobre el total de los casos detectados

Por otro lado, subrayan que los aumentos en incidencia se producen en mayor proporción entre las poblaciones hispana y afroamericana, por lo que llaman a desarrollar investigaciones que puedan arrojar luz sobre el motivo de esta disparidad.

¿Cuándo es necesario realizarse exámenes?
En Estados Unidos, para las personas sin factores de riesgo especiales la edad recomendada para comenzar a realizarse pruebas de detección (principalmente, colonoscopias) es, actualmente, de 45 años. En este sentido, hay que destacar que recientemente se redujo desde los 50 años por el aumento registrado en la incidencia de cáncer colorrectal en los menores de esa edad.

Posteriormente, y si los resultados del primer examen son normales, se recomienda realizarse chequeos cada 5 a 10 años hasta los 75; a partir de ese momento, las colonoscopias se prescriben según el criterio del facultativo.

Si se siguen estas guías, se estima que en personas con una nutrición saludable y que practican ejercicio físico de manera regular entre un 70 y un 80% de los cánceres colorrectales se pueden prevenir.

La situación cambia si experimentamos síntomas (vómitos, dolor abdominal, sangre en las heces, pérdida de peso), en cuyo caso es imprescindible consultar con el médico para que prescriba las pruebas que considere oportunas; o si tenemos antecedentes familiares, por los que deberíamos extremar la vigilancia.

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