Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) recomendaron utilizar constantemente tapabocas

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) recomendaron que todas las personas que se encuentren en zonas con altas tasas de infección por COVID-19 utilicen mascarillas en espacios públicos cerrados, independientemente de su estado de vacunación.

Se trata de un cambio de rumbo respecto al consejo de los CDC de mayo pasado, según el cual las personas totalmente vacunadas podían dejar sus tapabocas en casa, y pone las directrices estadounidenses más en consonancia con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Peter Chin-Hong, médico especializado en enfermedades infecciosas de la Universidad de California en San Francisco, explica los datos científicos que sustentan estos mensajes cambiantes.

¿Qué datos científicos apoyan el uso de mascarillas después de la vacunación?

Las mascarillas ayudan a detener la propagación del coronavirus. Son una capa literal entre las personas y cualquier virus en el aire, y pueden ayudar a prevenir la infección.

La razón por la que los funcionarios de salud pública piden que se utilice más la mascarilla es que hay pruebas claras y crecientes de que -aunque son raras- pueden producirse infecciones por COVID-19 en personas que están totalmente vacunadas.

Esto es especialmente cierto en el caso de las variantes emergentes que son motivo de preocupación. La buena noticia es que la infección por COVID-19, si se produce, es mucho menos probable que provoque una enfermedad grave o la muerte en las personas vacunadas.

Algunas condiciones hacen más probable una infección en una persona vacunada: más virus circulando en la comunidad, menores tasas de vacunación y más variantes altamente transmisibles.

Si las personas vacunadas pueden infectarse con el coronavirus, también pueden propagarlo. De ahí la recomendación de los CDC de que las personas vacunadas porten mascarillas en espacios públicos cerrados para ayudar a detener la transmisión del virus.

¿Dónde se aplicarán las directrices?

La recomendación de los CDC sobre las mascarillas apunta a las zonas de Estados Unidos con más de 50 nuevas infecciones por cada 100.000 habitantes o en las que más del 8% de las pruebas resultaron positivas durante la semana anterior.

Según las propias definiciones de los CDC, la transmisión comunitaria “sustancial” es de 50 a 99 casos de infección por cada 100.000 personas por semana, y “alta” es de 100 o más.

El condado de Los Ángeles, por ejemplo, superó con creces esa marca a mediados de julio, con más de 10.000 casos de coronavirus por semana.

Utilizando estos criterios, las directrices de los CDC se aplicaron al 63% de los condados de EE.UU. el día en que se anunciaron.

¿A quién protegen realmente las recomendaciones de usar mascarillas?

La recomendación de que las personas totalmente vacunadas sigan llevando mascarilla tiene como objetivo principal proteger a los no vacunados, entre los que se encuentran los niños menores de 12 años que aún no pueden vacunarse en EE.UU. Los CDC recomiendan además el uso de mascarillas para las personas vacunadas con miembros de la familia no vacunados, independientemente de las tasas de transmisión de la comunidad local.

Las personas no vacunadas tienen un riesgo sustancialmente mayor de infectarse y transmitir el SARS-CoV-2, y de desarrollar complicaciones por el COVID-19.

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