Los inmunólogos advierten de la estrategia actual de revacunar contra la covid

España autorizó este jueves la tercera dosis de la vacuna de la covid-19 para toda la población adulta mayor de 18 años. Además, redujo el intervalo de tiempo entre el segundo y el tercer pinchazo de seis a cinco meses (salvo si en ese periodo te has contagiado, que habrás de esperar cuatro semanas desde el diagnóstico de la infección). Las personas con el sistema inmune debilitado o en alto riesgo de sufrir una covid grave podrán recibir, también, un cuarto pinchazo. Pero, ¿hasta cuándo vamos a seguir ‘revacunando’? ¿Sería mejor esperar a vacunas adaptadas o esterilizantes mientras se inocula las existentes a quienes aún no han tenido acceso, y así protegerles de enfermedad grave y muerte, y reducir el riesgo de aparición de nuevas variantes?

“Es fundamental que la gente que no ha tenido acceso se vacune con las vacunas que tenemos disponibles a día de hoy”, comienza a responder Marcos López Hoyos, presidente de la Sociedad Española de Inmunología (SEI). Al administrar una tercera dosis de las vacunas actuales, “estamos viendo que aumentan los títulos de anticuerpos neutralizantes, incluso hay evidencia de que estos duran unos seis meses (igual que tras la segunda dosis), pero luego probablemente vuelven a decaer y volvemos a lo mismo. Entonces, es más importante vacunar a la mayor parte de la población posible para protegerse de la enfermedad y después plantearse diseños de vacunas que sean capaces de inducir anticuerpos e inmunidad que protejan frente a la infección. La mejor opción sería una vacuna sería una vacuna esterilizante, pero no es tarea fácil”.

Según el inmunólogo, la población menor de 40 años, sana e inmunocompetente que lleva las dos dosis está protegida “frente a la enfermedad sintomática y grave que causa la nueva variante ómicron”. Este jueves, Sanidad les pautó una tercera dosis, un ‘booster’ o refuerzo que López Hoyos explica que “aumenta los anticuerpos en un 60-70% frente a ómicron y protegería también frente a la infección”.

Esta es la razón por la que los expertos han optado por ampliar a toda la población adulta el tercer pinchazo, pero el presidente de la SEI advierte de que “esta no es una estrategia a realizar de forma indefinida para evitar la infección. Hay que buscar modelos de vacunas multivalentes, que se dirijan a distintas variantes, no solo de la proteína Spike (S) sino también otras partes del virus”.

El papel de las inmunidad celular
Los inmunólogos vienen explicando desde el inicio de la campaña de vacunación que la respuesta inmunitaria no se puede medir únicamente con el nivel de anticuerpos, que se ha visto que decaen a los meses aproximadamente de la infección o inoculación, sino también por las células T, que son las que activan las células B de memoria, que son las que generan una respuesta inmunitaria más estable en el organismo (son las que activan el sistema inmune produciendo anticuerpos tras la ‘orden’ de las células T).

“Las vacunas han evitado que la exposición de contagios se haya acompañado de una explosión de ingresos”
“Las células T no están evitando infección. Sí están demostrando que están siendo efectivas casi al 100% frente a la enfermedad grave y la hospitalización. La muestra está en que estamos viendo que, aunque es explosiva la incidencia en infección, la saturación hospitalaria no está siendo tal. Ahora ya sí, porque el vaso se ha ido llenando, pero poco a poco, y ahora está desbordándose”, advierte. “Las vacunas han evitado que esa exposición de incidencia se haya acompañado de una explosión de hospitalización”, concluye, al tiempo que abunda en que la comparativa de las gráficas de nuevos contagios y nuevas hospitalizaciones o fallecimientos es una demostración de que las células T están funcionando correctamente.

Mayor presencia en la estrategia
Desde la Sociedad Española de Inmunología (SEI) reclaman al Gobierno mayor presencia de inmunólogos en el grupo de expertos que conforman la Ponencia de Vacunas, el órgano que decide la estrategia de vacunación en España y en el que están presentes expertos del Ministerio de Sanidad, de las comunidades autónomas y de sociedades científicas.

Yvelise Barrios, vocal de la Junta Directiva de la SEI, afirma que “llevamos [tiempo] reclamando esta intervención. Nos gustaría que dentro de las decisiones de vacunación hubiese una representación de la SEI porque creo que ayudaríamos a todas estas decisiones, para las que hay que tener un conocimiento más profundo de cómo funciona el sistema inmune respecto a las infecciones y respecto a las vacunaciones. Creemos que nuestra aportación sería muy interesante”, defiende.

A la pregunta de si cree que es necesaria la tercera dosis a toda la población adulta, Barrios responde: “Ya hemos dicho que en personas sanas e inmunocompetentes, ahora mismo, la tercera dosis de forma global no es una estrategia adecuada. Todos los estudios apuntan a que las personas que llevan dos dosis mantienen un adecuado nivel de respuesta inmune celular. Frente a ómicron sí se observa la disminución de la respuesta humoral (decaen los títulos de anticuerpos neutralizantes), pero esto es una manera intrínseca del funcionamiento del sistema inmune. Pero sí se sigue manteniendo la respuesta inmune de la parte celular, que es más complicada de evadir, porque va dirigida contra zonas muy pequeñas del antígeno que lo estimula (la proteína) y es mucho más complicada de eludir. Según los estudios realizados en personas vacunadas, parece que se mantiene de una forma muy eficaz la respuesta inmune celular frente nuevas variantes, incluida la ómicron. Ahora mismo creemos que las estrategias deberían hacerse de una forma más individualizada”, expone.

Cuarta dosis
Sobre la cuarta dosis, la también investigadora del Hospital Universitario de Canarias afirma que “ahora hay que avanzar en la vacunación a nivel mundial con las vacunas actuales, que son muy eficaces contra la enfermedad grave y el fallecimiento por covid”. “A día de hoy, no hay ninguna evidencia” de que sea necesaria una cuarta dosis, como también han ofrecido países como Israel y Hungría.

Barrios mantiene que antes de seguir revacunándonos cada cierto tiempo, habría que adaptar las vacunas a las nuevas variantes. Así se recoge también en el posicionamiento emitido por la SEI en diciembre, que reza que las principales estrategias para mejorar el estado de inmunización a nivel global serían “la expansión de la vacunación con pautas completas (2 dosis) al máximo número de individuos adultos en el máximo número de localizaciones geográficas” y “el desarrollo de vacunas dirigidas a diferentes partes o variantes del virus para su uso en pautas simples o combinadas”.

Además, vacunar constantemente podría producir cierta “fatiga” en el sistema inmune, si bien Barrios cree que “a priori, no sería un gran problema”. “Es como cuando llamas al Ejército a combatir y usas demasiado a los soldados. Se quedan exhaustos. Puede que tengamos este efecto de cansancio o fatiga del sistema, que en principio no tiene por qué provocar grandes problemas, pero creemos que todos estos recursos para realizar la vacunación masiva se deberían usar de forma racional para otras estrategias que aporten valor en este momento de la pandemia. No por el posible efecto nocivo, que a priori no parece ser que vaya a ser demasiado, sino porque estamos dejando de hacer otras cosas que aportan más valor”, lamenta.

Tomado de:

Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password