Los obispos de Castilla y León reclaman «un periodo de reflexión» para las mujeres que pretenden abortar
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Los obispos de Castilla y León han intervenido, a través de un comunicado conjunto que ha hecho público este viernes, en la polémica suscitada por las medidas provida anunciadas por el vicepresidente de la comunidad, Juan García-Gallardo hace una semana. Conscientes de esa la politización de las medidas, los obispos han publicado una cuidada nota en la que recuerdan los posicionamientos de la Iglesia sobre el aborto y en la que proponen «un amplio diálogo social, sosegado y racional» más allá de «posicionamientos ideológicos y partidistas».
La nota también critica las medidas que pretende introducir el ministerio de Igualdad de Irene Montero con su reforma de la ley del aborto, como la eliminación del periodo de reflexión, el hecho de que las menores que pretendan abortar no necesiten la autorización paterna o la obligación de que los médicos contrarios al aborto se tenga que inscribir en una lista de objetores, una medida que, según los obispos supone una «estigmatización».
El comunicado, firmado por los obispos de las once diócesis de Castilla y León, pretende recordar «los principios de la Iglesia» ante «el debate suscitado estos días sobre la vida humana naciente y la cuestión del aborto». En ese sentido, los obispos –fieles a la máxima eclesial de que ningún programa político agota el Evangelio– evitan realizar un posicionamiento por una de las partes, conscientes del enfrentamiento que el anuncio ha supuesto, no solo entre entre los bloques ideológicos, sino entre las propias fuerzas que conforman el gobierno castellano leones, PP y Vox.
Sin embargo, el texto condena con dureza los fundamentos de que quienes promueven la libre interrupción del embarazo al recordar que «la muerte provocada del ser humano, también en el seno materno mediante la práctica del aborto, no puede ser considerada como un derecho, pues niega de raíz la vida, fundamento de la dignidad humana que sostiene todos los demás derechos». Además, los obispos también critican abiertamente dos de las medidas que pretende introducir el actual Gobierno con la reforma de la ley del aborto que ahora se discute en las cámaras.
Con respecto a la eliminación del plazo de tres días antes de realizar una interrupción del embarazo que prescribe la ley actual, los obispos remarcan que «ofrecer un período de reflexión y proporcionar información sobre alternativas al aborto permiten a la mujer gestante contar con elementos necesarios para ponderar sus decisiones». También reclaman que los profesionales sanitarios puedan ejercer «el derecho fundamental de objeción de conciencia sin sufrir la estigmatización que supone el ser obligados a inscribirse en una lista de objetores».
Los obispos también condenan otra de las medidas más polémicas que propone la actual reforma, el que las menores que pretendan abortar no necesiten la autorización paterna. En ese sentido, afirman que «desvincular de la ayuda y cuidado de sus padres, en el ejercicio de su patria potestad, a una menor embarazada que se plantea abortar la hace vulnerable y la deja sola ante una situación tan complicada». Sobre estas cuestiones, los obispos coinciden con el dictamen del CGPJ sobre el proyecto de ley, que el ministerio no parece que vaya a tener en cuenta.
La nota concluye con una llamada de los obispos a abordar la cuestión del aborto «mediante un amplio diálogo social, sosegado y racional, partiendo de la realidad, con la participación de los diversos ámbitos que configuran la sociedad, más allá de posicionamientos ideológicos o partidistas». Para alejarse de esta polémica política, los obispos proponen contar con «la ayuda de los conocimientos proporcionados por la ciencia y la antropología».
Un debate que permita «considerar adecuadamente las cuestiones esenciales en torno al inicio de la vida humana, la gestación y la maternidad y ver el modo de superar sus desafíos y dificultades». Los obispos también recuerdan su «compromiso esencial de reconocer, promover y proteger siempre la vida de todo ser humano, desde su inicio en el seno materno hasta su fin natural, custodiando su dignidad como un bien esencial que constituye el fundamento del bien común y de la sociedad».
Aunque está firmada por los obispos de Castilla y León, la comunidad autónoma en la que se ha generado esta polémica en la última semana, la nota trasciende el territorio y recoge el sentir de todo el Episcopado. Conviene recordar que el primer firmante, el arzobispo de Burgos, Mario Iceta, cursó medicina antes de iniciar sus estudios teológicos y es doctor en Bioética, por lo que es el máximo experto en ese campo dentro de la Conferencia Episcopal Española. Junto a su rúbrica, la de Luis Argüello, arzobispo de Valladolid y hasta hace unos meses secretario general y portavoz de los obispos, y «autor intelectual» del documento sobre persona, familiar y sociedad que se presentó el pasado viernes.
Tomado de: https://www.abc.es/sociedad/obispos-castilla-leon-reclaman-periodo-reflexion-mujeres-20230120115943-nt.html
