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Obesidad y deterioro cognitivo. ¿Qué relación tienen?

La obesidad es una patología muy frecuente en España, pues afecta a más de 20% de la población. Sufrir esta enfermedad, sobre todo si se tiene desde la infancia, es muy peligroso, ya que influye en muchos órganos y multiplica las posibilidades de padecer enfermedades como las cardiovasculares, diabetes, hipertensión… y un largo etcétera. Sin embargo, no podemos olvidar que la obesidad, aunque se habla menos, también puede afectar a la salud del cerebro y al sistema nervioso central, aumentando las probabilidades de sufrir deterioro cognitivo e incluso depresión, como se alertó en el XVII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO).

Peor salud mental y un mayor deterioro cognitivo

La obesidad es una enfermedad que afecta a todos los órganos del cuerpo, es una enfermedad global, por eso, además de los problemas cardiovasculares y metabólicos sobre los que se nos advierte habitualmente, también hay que advertir sobre los efectos que tiene la obesidad en otros sistemas no menos importantes, como el sistema nervioso central. Sin embargo, como alerta el Dr. Albert Lecube, vicepresidente de la SEEDO, “a estas complicaciones no se les suele prestar la debida atención, pero condicionan extremadamente la calidad de vida de los pacientes y sus relaciones”.

Como asegura María del Mar Malagón, profesora de la universidad de Córdoba y presidenta electa de SEEDO, “hay estudios que asocian la obesidad con un mayor riesgo de deterioro en la función cognitiva, como problemas de memoria a corto plazo, de aprendizaje… y también se ha relacionado con un mayor riesgo de padecer Alzheimer, ansiedad y depresión, pero son estudios de asociación”, es decir, que se sabe que existe una relación, pero “el mecanismo en realidad no se conoce, porque la obesidad influye en muchas patologías distintas”.

Una de las posibles explicaciones es que, como apuntan algunos estudios recientes, la resistencia a la insulina, muy presente en personas con obesidad, se relaciona con niveles más altos de beta-amiloide, sustancia implicada en el desarrollo de algunos tipos de demencia, algo que Malagón ve posible, porque “la resistencia a la insulina afecta a todo lo que es el sistema cardiovascular, y si lo vasos sanguíneos se van afectados, se ve afectado todo el organismo, y por eso ha relacionado los problemas de flujo sanguíneo con problemas de deterioro cognitivo”, afirma, “también es cierto que la obesidad se relaciona con inflamación, y se sabe que la inflamación también impacta sobre el estado de ánimo”. Aun así, se requieren más estudios, pues todo lo relacionado con la función cognitiva y el cerebro a veces es muy difícil de medir.

La importancia de la microbiota en la obesidad y en el deterioro cognitivo
Que la obesidad ser un factor de riesgo para el deterioro cognitivo también puede estar relacionado con la microbiota, como apunta María del Mar, “el Dr. José Manuel Fernández Real ha llevado a cabo investigaciones en las que ha comprobado que hay una relación entre la microbiota intestinal y el peso corporal. De manera que cuando estamos delgados tenemos una composición de microbiota, y cuando estamos obesos, tenemos otra”. Esta diferencia de microbiota incide de manera directa en el peso corporal, y esto se ha comprobado porque “al hacer trasplantes de microbiota entre animales delgados y animales con obesidad, el delgado gana peso y el animal obeso, lo pierde”.

Estas investigaciones van más allá, pues no solo variaba el peso, sino también la función cognitiva de estos animales, que mejoran sus rasgos cognitivos mediante el trasplante de microbiota procedente de ratones no obesos. Así, vieron, como afirma María del Mar, “que hay una asociación entre la microbiota, la obesidad y los problemas cognitivos”. Estos hallazgos, no solo son importantes para llegar a comprender por qué las personas con obesidad podrían tener un peor rendimiento en las funciones ejecutivas, sino que ponen de manifiesto el potencial interés de modificar la microbiota con finalidades terapéuticas en pacientes obesos. Además, y no menos importante, que este deterioro cognitivo relacionado con la obesidad es reversible.

El mensaje final, como quiere destacar la presidenta de SEEDO, “no debe ser que las personas con obesidad tienen más problemas mentales, de aprendizaje, que tienen menores capacidades o que van a tener Alzhéimer, porque esto las estigmatizaría aún más, sino que es un factor de riesgo y que, además es reversible”. Y es que, esta estigmatización puede también afectar a su salud mental, creándose un peligroso círculo vicioso, pues “a veces es difícil, diferenciar lo que afecta a una persona con obesidad socialmente o socioeconómicamente de lo que es puramente biológico”.

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