Por una maternidad elegida y segura. Conoce tus derechos sexuales y reproductivos

La salud materna desde un abordaje de derechos implica la búsqueda de garantía de condiciones para la adecuada calidad de vida de la mujer embarazada o gestante, lo que requiere intervenciones tempranas de la población en edad reproductiva para propiciar embarazos deseados, planeados y saludables; y también el acompañamiento en el periodo de gestación, parto y puerperio, para identificar oportunamente diversos riesgos y complicaciones que pueden tratarse para evitar la muerte materna o incluso la del bebé.

De ahí que la atención de la embarazada y del recién nacido es una prioridad en la agenda pública y de salud a nivel mundial.

Cabe resaltar que la probabilidad de que una mujer muera o presente complicaciones relacionadas con el embarazo y el parto, se ha relacionado directamente con su condición educativa, social, económica, cultural, condiciones de género, ubicación geográfica y las dificultades para el acceso a los centros de salud; incluyendo la posibilidad de que su parto sea atendido por personal cualificado.

Lo anterior implica, la necesidad de intervenir permanentemente en las condiciones sociales de las embarazadas, la gestión de la salud pública y la actuación intersectorial coordinada, articulada y competente.

Conoce tus derechos sexuales y reproductivos: La sexualidad y la reproducción en sus diferentes componentes (reproductivo, afectivo, erótico y comunicativo-relacional), están relacionadas entre sí, pero son aspectos que requieren una distinción, por ejemplo:

Son derechos sexuales:
Derecho al goce, la satisfacción y la gratificación sexual.

Derecho a conocer y valorar el propio cuerpo.

Derecho a decidir si se tienen o no relaciones sexuales.

Derecho a expresar la orientación sexual o identidad de género.

Derecho a una vida libre de violencias.

Son derechos reproductivos:
Derecho a decidir libre y responsablemente el número de hijos.

Derecho a decidir cuándo ser madres.

Derecho a conformar una familia.

Derecho de las mujeres a no ser discriminadas en razón del embarazo o la maternidad.

Derecho a una maternidad segura.

Derecho a la interrupción voluntaria del embarazo.

Con lo anterior, se puede afirmar que la autonomía y autodeterminación reproductiva, se refiere, al ejercicio de los derechos reproductivos que tienen todas las personas, a fin de gozar de una maternidad elegida y saludable.

Este concepto es clave a la hora de empoderarnos frente la toma de decisiones para ser padres o no, el cuidado de nuestra salud y la anticoncepción o planificación.

Un embarazo no deseado, no planeado y finalmente no aceptado, puede ser el resultado de relaciones sexuales no consensuadas, del fracaso o no uso de métodos anticonceptivos, por la falta de acceso a información en salud y a los programas de planificación familiar y control prenatal.

Los embarazos no deseados ocurren a cualquier edad y clase social, pero se presentan principalmente en adolescentes, mujeres solteras, mayores de 40 años y en mujeres de escasos recursos y bajo nivel educativo.

Ante un embarazo no deseado o planeado, la mujer puede tomar la decisión de interrumpir el embarazo o darle continuidad, en este caso, podrá asumir la maternidad o tiene la opción de entregar él bebe en adopción.

En cualquiera de estos casos, la mejor opción es buscar siempre ayuda y orientación del personal médico y de enfermería del centro de salud más cercano, quienes brindarán toda la información necesaria para que puedan tomar las decisiones más convenientes.

Entre las consecuencias más graves, de tomar decisiones sin información de buena calidad, frente a un embarazo no deseado o planeado, están las prácticas de abortos inseguros, que se realizan en lugares clandestinos o sin el acompañamiento de un profesional calificado.

Estos pueden terminar en la muerte de la mujer, una muerte innecesaria y evitable. Por otra parte, asumir una maternidad no elegida, obligada o forzada, conlleva a la afectación del estado mental y social de la mujer, que termina afectándola no solo a ella, sino también a su hijo, pues esto es un factor de riesgo para el abandono, negligencia, abuso e incluso violencia intrafamiliar.

En conclusión, la maternidad, debe ser siempre una elección. Puesto que ello facilita entre otras cosas:

El ingreso temprano al control prenatal (antes de la semana 10 de embarazo).

La adherencia al control prenatal, la toma de laboratorios clínicos, ecografías, multivitamínicos, entre otro.

La atención oportuna y pertinente del binomio madre hijo por parte del personal de salud.

La salud mental, emocional y física de la embarazada y su bebé.

El desarrollo social y económico del país.

Para garantizar una buena salud reproductiva de la mujer y su familia, Asmet Salud EPS quiere resaltar tres aspectos fundamentales con los que cuenta y están considerados en la Ruta de promoción y mantenimiento de la salud y la Ruta materno-perinatal:

El acceso a métodos modernos de planificación familiar.

Acceso a la Interrupción voluntaria del embarazo (IVE).

El acceso a la consulta preconcepcional y control prenatal de calidad.

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