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¿Qué es realmente el NeoCov?: verdades y mentiras sobre la nueva cepa de coronavirus detectada en murciélagos

Dicen que la historia está condenada a repetirse, pero parece que ésta va ser la excepción que confirma la regla. Cuando se cumplen dos años del informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre el brote de contagios detectado en China, la revista científica BioRxiv ha publicado un estudio sobre una cepa de coronavirus procedente de los murciélagos: el NeoCov. Por fortuna, a diferencia del incansable SARS-CoV, de momento este virus no se contagia a los humanos.

Según el estudio en el que han participado científicos procedentes del controvertido laboratorio de Wuhan, el NeoCov utiliza de manera eficiente la enzima que emplea el SARS-CoV-2 para propagarse en las células humanas. Es decir, emplea la misma puerta de entrada a las células humanas que el SARS-CoV-2. Conclusión que ha hecho que algunos se lleven las manos a la cabeza y que otros siembren el pánico sobre una “nueva amenaza biológica” para la humanidad. Pero, ¿qué hay de verdad sobre este “descubrimiento”? Solo hay que leer el estudio en profundidad para descubrirlo…

Un viejo conocido
En primer lugar, el NeoCov no es una “nueva” cepa del coronavirus, sino más bien al contrario. Este virus es conocido de antes incluso de que la pandemia del SARS-Cov-2 fuera decretada en el mundo: fue identificado en murciélagos de Sudáfrica cuando se investigaba un remedio para el MERS allá por 2014. De hecho, según la comunidad científica podría haber vivido en estos mamíferos desde hace miles de años….

“No infecta a los humanos”
“Está a solo una mutación de volverse peligroso para los humanos”. Muchos medios extraen esta frase del estudio para resaltar el potencial de riesgo que reúne el NeoCov, si bien el informe advierte claramente que en su forma actual “no infecta a los humanos”. Al tener un receptor ACE (o enzima convertidora de angiotensina) diferente al del hombre, el salto de una especia a otra se vuelve casi imposible. Solo para evitar riesgos, los investigadores proponen monitorear su propagación.

A través de artículos como “Cómo no dejarse engañar al leer estudios de investigación”, el científico Rajeev Jayadevan explica las ínfimas posibilidades de que el NeoCov contagie a los humanos utilizando este ejemplo: “Imagina que el virus (NeoCov) tiene una llave y el murciélago tiene un candado. El bloqueo correspondiente es diferente en los humanos. Es solo una especulación de los científicos que si el virus de alguna manera puede cambiar su llave para que encaje en la cerradura humana…”

Asímismo, Jayadevan subraya que “se sabe que los virus saltan a otras especies, esto se llama zoonosis y COVID-19 es una de ellas. Pero las probabilidades de que suceda son tan pequeñas que es mejor que nos preocupemos por otros eventos más probables.”

Lazos con la MERS
Por último, se ha hecho eco de las semejanzas que establece el informe entre el NeoCov y el Coronavirus del síndrome respiratorio de Oriente Medio o MERS. Sobre este último, que apareció por primer vez en Arabia Saudita en 2012, señalan la alta tasa de mortalidad entre las personas infectadas por MERS: aproximadamente un 35%. No obstante, a veces se omite que ésta cifra podría estar subestimada al no tener en cuenta casos leves que en su día no fueran detectados. Asímismo, una década más tarde, al MERS se le atribuye la muerte de 858 personas, cifras muy inferiores a las que ha ocasionado el SARS-CoV-2 (más de 5 millones en dos años).

Por todo ello, la OMS ha agradecido a los investigadores “por compartir sus hallazgos en una versión preliminar” y ha vuelto a reiterar que “los coronavirus se encuentran a menudo en animales, incluidos los murciélagos -que se han identificado como un reservorio natural de muchos de estos virus-“.

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