REFLEXIONES

POR: LUIS ANGEL REBOLLEDO CHAUX

“Caminante no hay camino; se hace camino al andar”; este hermoso mensaje es la esencia de un poema de Antonio Machado, y quisiera con esta expresiva introducción reflexionar sobre la proyección del ser humano e la búsqueda de su desarrollo personal y social y de los caminos que debe recorrer para lograrlo, que muchos no son fáciles, debiendo superarse diversos obstáculos para alcanzar la meta propuesta.

Esos recorridos no siempre están hechos y debe iniciarse la marcha para ir trazándolos, de tal manera que podamos llegar seguros, aunque no seamos los primeros; así como lo dijo el arriero “que no hay que llegar primero, pero hay que saber llegar” en la canción El Rey, emblemática del tristemente fallecido recientemente Vicente Fernández.

En el transcurso de la vida debemos transitar por diferentes caminos, unos fáciles y otros se entrecruzan y pueden terminar en laberintos sin salida o que nos conduzcan a lugares equivocados, y es en estos casos donde nuestra fuerza mental debe operar guiada siempre por un punto imaginario en el horizonte constituido por la meta clara y decidida que nos hemos señalado.

Ese punto imaginario que es nuestra guía, puede verse más distante a medida que avanzamos, señal inequívoca de que las cosas no son fáciles, y se hace necesario superar las falencias y contratiempos encontrados, continuando la marcha con optimismo, seguros de alcanzar o superar el reto propuesto.

Desgraciadamente en una sociedad tan conflictiva como la nuestra, muchas veces los seres humanos deciden recorrer en contravía esos caminos, fuera de todo ordenamiento, dejando un rastro serpenteante y peligroso que ocasiona choques entre unos y otros generadores de un caos donde quienes cumplen con la normatividad establecida por lo general son los más afectados.

La indisciplina social y la mentalidad delictiva de unos, que son la minoría, han ido socavando nuestra estructura organizativa y de seguridad, tejiendo unas redes criminales que se han extendido incontroladamente por todos los sectores de la sociedad con los efectos negativos y desestabilizadores que ello conlleva.

Estas sendas que nos toca recorrer en el transcurso de nuestro desarrollo personal y social nos irán dando la experiencia y los medios adecuados para seguir adelante y podernos sobreponer a la maldad de quienes para satisfacer intereses personales movidos por el dinero o por el resentimiento utilizan oscuros y lesivos procedimientos atentatorios de la seguridad y de la paz que tanto anhelamos.

Pero debemos convencernos que la pasividad, la conformidad y el negativismo no son los medios más adecuados para emerger de la problemática continuada que nos agobia. Solo la capacidad de lucha y la seguridad de lo que nos proponemos y con la mirada y la mente puestas en ese punto imaginario en el horizonte a que ya me he referido nos indicará como, cuando y donde debemos llegar.

No es fácil, pero hay que entender que la vida fácil no es la manera más productiva, ni la que proyecta mejores valores a la vida en comunidad, por cuanto el éxito es patrimonio de quienes persisten con altura y quizá con osadía al logro de sus pretensiones, sin salirse del marco de la legalidad y de la moralidad.

Se requiere ciudadanos íntegros que sin renunciar a su autonomía en los comportamientos personales y sociales sean capaces de reconocer y respetar los derechos y el querer de los demás dentro de un gran espíritu de tolerancia y disposición para conciliar las diferencias que en todo grupo de seres humanos de carne y hueso y no de ángeles pueden presentarse.

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