Tu Sombra

Por: María Yulieth Ruiz Rodríguez

Lo que me mata es la soledad, ya la identifiqué, esa necesidad de estar abrigada así sea
por unos brazos débiles, vacíos y dispersos, irreales y a veces hasta mezquinos.

Es una ausencia de mí, que se llena con la presencia de alguien más, ¿quién? no
importa, es solo compañía, es solo la necesidad de una sombra llenando mi vacía
oscuridad.

Es un vacío triste, un vacío negro, un lugar extraño al que no quiero llegar y prefiero
dispersar con la presencia de alguien más, una simple sombra, que ocupa espacios
fugaces, que complementa mi oscuridad, pero al final del día es imposible no sentir esa
misma ausencia.

Días de colores, días grises, días llenos, días vacíos, pero al fin y al cabo, días sin
sentido, días sin tí, que en realidad son días sin mí.

Estas lágrimas no son de dolor, son pedazos de mi alma que claman armarse, que
buscan unirse, a algo, a alguien, afuera. Es un alma rota con ansias de sanarse, pero con
miedo a terminar de destruir, estas gotas que ruedan en mis mejillas solo revelan la
inmensa soledad que se apodera de un mundo interno, sin escapatoria y en cuarentena.

Todos tenemos algunos días grises y noches en vela, días de colores y noches con
sueños profundos, pero con tu sombra, con el miedo a que penetres mi ser, ya no concilio
el sueño, mis días son más largos y mis noches más cortas, esperando que toques mi
puerta, poder tirarme a tus brazos y llorar como siempre lo hacía, con fuerza, sin miedo y
con ganas de ganar la batalla.

Mi cabeza solo recuerda esos momentos grises, esos días oscuros, pareciera que no hay
más, que son todos, 3 o 4 destellos de pobreza, rencor y culpa, 3 o 4 vistazos de dolor,
remordimiento y ansiedad, que no permiten ver morir el ocaso, es tiempo de aislamiento,
aunque para mi es normal, siempre estuve en cuarentena.

A veces te veo caminar entre verdes pastos, entre flores y hasta escucho el crujir de las
ramas secas, siento el aroma de tus flores y siento la fuerza de tu respiración, abro los
ojos y esa energía está ahí, acompañándome, mirándome, abrazándome y poseyendo
mis más íntimos instintos, abusando de mis nobles sentimientos, quiero imaginar otra
cosa pero eres tu, lo sè, te siento y mi alma está segura que eres tú.

Mis pensamientos, mis emociones, mis movimientos son dependientes, de tí o de alguien
más, mi alma tiene la necesidad de ser escuchada, de ser acariciada y de entregar al
mundo tanta energía acumulada.

Son horas, son días, son meses, son años, extrañándote, con una sonrisa en la cara y
una lágrima en el corazón, por eso es ahora, que con un leve esbozo de valentía ,

pretendo seguir como si nada, con una vida activa, persiguiendo sueños que me pueden
llevar a cualquier lugar del mundo, con otras personas, pero ese espacio, esa ficha
pérdida de nuestro rompecabezas es única, irrepetible y difícil de reponer.

Pasé tanto tiempo convenciéndome de que ese no era mi lugar, de eliminar cualquier tipo
de sentimiento, que llegó el día en el que deje de sentir, deje de vivir… ese día marca una
historia, cierra un ciclo y permite nuevos horizontes, nuevos caminos, puede que con más
o menos luz, pero inevitablemente con nuevos protagonistas, buenos o malos, copias,
réplicas, pero llenos de historias sin contar y una vida nueva por recorrer.

Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password