Un estudio sobre coronavirus en mujeres embarazadas descubre sorprendentes diferencias raciales
Un 10% de las mujeres afroamericanas y latinas que participaron de un estudio estuvieron expuestas al virus, comparado con solo un 2% de las participantes blancas
Es cinco veces más probable que las mujeres embarazadas negras, hispanas y latinas de Filadelfia hayan estado expuestas al coronavirus en comparación con las mujeres blancas en esa misma condición, según los datos obtenidos de casi 1300 mujeres entre abril y junio.
Los hallazgos, que aún no se han publicado en una revista científica especializada, se basaron en pruebas de anticuerpos contra el coronavirus, que revelan la exposición que ha tenido una persona al virus, incluso de manera asintomática.
El estudio respalda otras investigaciones que muestran que el coronavirus afecta desproporcionadamente a los afroestadounidenses y los latinos.
“Las disparidades raciales son sorprendentes y es importante ponerlas de manifiesto”, dijo Whitney Robinson, epidemióloga social de la Universidad de Carolina del Norte, quien no participó en el estudio. “Esto refuerza lo que ya hemos visto y da más certeza de que las diferencias raciales son reales”, agregó.
Las cifras del estudio hacen que se queden cortas las estimaciones previas del impacto sesgado del virus en las minorías raciales y étnicas. En todo Estados Unidos, se ha informado que la gente de color y los latinos tienen tres veces más probabilidades de contraer coronavirus que las personas blancas, una tendencia que se refleja en términos generales en los datos que recabó la ciudad de Filadelfia. Sin embargo, estos patrones se han basado en gran medida en pruebas de infecciones activas, que tienen dificultades para captar con precisión dónde y cómo se ha propagado el virus.
Aunque cada vez se tiene más conciencia de que muchas infecciones por coronavirus presentan pocos síntomas o ninguno, muchos centros de pruebas diagnósticas, obstaculizados por la falta de equipo y de personal capacitado, han racionado sus pruebas solo a las personas que presentan signos evidentes de la enfermedad. Y las personas que tienen acceso confiable a la atención médica y a los seguros de salud, que a menudo son blancas y adineradas, son más propensas a hacerse pruebas que otras.
Los establecimientos de pruebas de diagnóstico en muchas ciudades, incluyendo Filadelfia, también se han visto limitados por el código postal, afirmó Carmen Guerra, investigadora de disparidades de salud de la Universidad de Pensilvania que no participó en el estudio, pero está colaborando con el equipo de investigación en otros estudios. Los residentes que no tienen automóviles o no pueden pagar el transporte público, dijo, deben superar enormes barreras para determinar su estado de salud.
Las pruebas que buscan los genes del coronavirus tampoco llegan a las personas que estuvieron infectadas con el virus y ya no lo están. Para llenar ese vacío, varios centros de salud del área ahora ofrecen pruebas de anticuerpos además de las de infecciones activas, señaló Karen Puopolo, neonatóloga del Hospital de Pensilvania y autora del estudio, que se publicó en el sitio web medRxiv el viernes. Sin embargo, muchas personas deciden no hacerse pruebas de anticuerpos, lo cual nos da una imagen parcial de la exposición en toda la ciudad.
Según Scott Hensley, virólogo de la Universidad de Pensilvania y autor del estudio, vigilar a las mujeres embarazadas, que han seguido buscando atención médica en medio de la pandemia, podría ofrecer una visión menos sesgada de lo que sucede entre la población en general.
