Un investigador español defiende las ventajas de la vacuna contra la COVID basada en el virus avícola de Newcastle

Lo ha hecho en el II Congreso Internacional Silver Economy de Zamora.

Una imagen captada con un microscopio electrónico y coloreada muestra una célula infectada por el coronavirus SARS-COV-2 (en amarillo), obtenida de la muestra de un paciente de COVID-19.NIAID / NIH / EFE

El investigador y director del Instituto de Salud Global y Patógenos Emergentes en la Escuela de Medicina Icahn Mount Sinai de Nueva York, Adolfo García-Sastre, ha defendido las ventajas de una vacuna contra la COVID-19 basada en el virus avícola de Newcastle, que no tiene riesgos para humanos.

García-Sastre, que es catedrático de medicina y microbiología por la Universidad de Salamanca, se ha referido al trabajo que han desarrollado en su centro investigador para conseguir una vacuna y al tratamiento del SARS-CoV-2 en la conferencia inaugural del II Congreso Internacional Silver Economy de Zamora.

El ponente, que ha intervenido telemáticamente, ha asegurado que una vacuna basada en el NDV-S o virus de Newcastle permitiría su rápida fabricación, ya que para ello se pueden utilizar los laboratorios e instalaciones que actualmente fabrican la vacuna de la gripe.

“Pensamos que esta vacuna puede contribuir a acabar con la pandemia porque la principal ventaja que tiene es que se puede producir usando la misma tecnología y las mismas fábricas que se usan para producir las vacunas de gripe”, ha asegurado.

Esta vacuna basada en el virus de Newcastle, en cuyo desarrollo colabora su centro investigador, ya se ha probado con éxito en ratones, mientras que en humanos acaban de iniciarse los ensayos clínicos en fase uno y, si va bien, luego se avanzará a las fases dos y tres.

Vacunas “muy prometedoras”
Respecto a las vacunas más avanzadas, de las que ya se han anunciado los porcentajes de efectividad en los ensayos en humanos, García-Sastre ha admitido que son “muy prometedoras”, aunque quedan preguntas por resolver.

Ha advertido además de que se necesitarían 16.000 millones de dosis para vacunar a toda la población mundial.

Respecto a los tratamientos actuales que se utilizan frente al nuevo coronavirus, el experto ha explicado que una de las líneas de investigación se ha basado en analizar las 332 proteínas humanas que interaccionan con las del nuevo coronavirus.

Una vez conocidas estas proteínas se ha buscado descubrir cuáles son los medicamentos existentes actualmente que actúan como inhibidores de alguna de las estas proteínas para utilizarlos en la lucha contra la COVID-19. Han efectuado ensayos con 800 fármacos, de las que 80 han demostrado alguna actividad y algunas han dado muy buenos resultados.

Los mayores, “más protegidos”
Respecto a la incidencia del virus en las personas mayores, García-Sastre ha explicado que, si ha sido menor el porcentaje de mayores contagiados en la segunda ola de la pandemia, obedece a que ahora están más protegidos.

El nivel de contagio, ha resaltado, ha sido menor por el mejor conocimiento de las vías de contagio y la mayor responsabilidad que demuestran ahora los hijos y nietos de los ancianos.

 

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