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Un mes después del terremoto, el Valle se reconstruye unido

Treinta días después del terremoto de magnitud 7.4 que cambió la vida de miles de familias, el Valle del Cauca avanza del dolor, de la pérdida de seres amados, de la destrucción de sus hogares y de la atención de la emergencia a la reconstrucción. Viviendas, hospitales, colegios, infraestructura y, especialmente, el tejido social empiezan a levantarse devolviendo la esperanza y la fuerza para seguir adelante.

A las 7:34 de la mañana del 10 de agosto la tierra se estremeció y dejó una profunda huella en el departamento. Pero desde los primeros minutos de la emergencia, la Gobernación del Valle del Cauca activó toda su capacidad institucional para ayudar, para responder y articular acciones.

Tras evacuar el Palacio de San Francisco y sacudirse del impacto, la gobernadora Dilian Francisca Toro y su gabinete instalaron un Puesto de Mando Unificado en la Plazoleta de San Francisco para conocer la magnitud de las afectaciones, articular a los organismos de respuesta y priorizar la atención de las comunidades.

En medio de la devastación, el Hospital Universitario del Valle, HUV, expuso los daños severos del remezón, que llegó a los rincones más apartados del departamento. “Aquí hubo colapso de algunos sectores y, por supuesto, hay algunas personas que están atrapadas. Sin embargo, ya está Bomberos aquí, ya está el Ejército, ya estamos trabajando para que puedan salir y, por supuesto, haciendo las evacuaciones respectivas”, señaló en ese momento la gobernadora Dilian Francisca Toro, decidida a atender al principal centro asistencia del suroccidente del país.

Los reportes que llegaron desde los municipios evidenciaron que la emergencia se extendía mucho más allá de Cali. Calima-El Darién, Zarzal, Buenaventura, Roldanillo y otros 34 municipios registraron pérdidas humanas y graves daños estructurales.

“En todos los municipios hay daños estructurales, daños de edificios”, advirtió la mandataria durante los recorridos iniciales, que permitieron escuchar directamente a las comunidades, identificar sus principales necesidades y movilizar maquinaria amarilla, personal técnico y ayudas humanitarias hacia las zonas más afectadas.

El terremoto dejó heridas y mucho dolor, pero también sacó lo mejor de los vallecaucanos, de los colombianos y el mundo. Mostró la esencia del paraíso: la solidaridad, que ha movilizado más de 560 toneladas de ayudas en un mes a través del Centro de Acopio dispuesto por la Gobernación del Valle en las antiguas bodegas de la Licorera en Cali.

“Cuando uno ve esto, le dan ganas de llorar de alegría, de ver cómo hay tanta gente que viene y que es capaz de apoyar y de ayudar. Hasta el que menos tiene viene y apoya con cualquier cosa; eso es lo más valioso y así, por supuesto, vamos a salir adelante”, expresó la gobernadora Dilian Francisca.

La cooperación internacional también se ha sumado. China, por ejemplo, entregó cerca de 7.000 mantas, 1.900 carpas y equipos para generación eléctrica y potabilización de agua, destinados especialmente a la población más vulnerable.

“Esto es solidaridad. En casa podemos necesitar muchas personas, pero nosotras estamos dando un ejemplo de que se puede ayudar”, aseguró Estefany Valencia, voluntaria del Centro de Acopio.

Y en medio de evaluaciones e intervenciones en infraestructura, avanza la recuperación de las condiciones de vida de las comunidades.

En los territorios afectados se han habilitado albergues educativos para garantizar la continuidad académica de niños y jóvenes, se brinda acompañamiento psicosocial a las familias damnificadas y, a través de las jornadas Desconcentradas de Servicios, especialistas en salud llegan hasta poblaciones donde el acceso a la atención se hizo más complejo después del terremoto.

“Nos sentimos muy felices porque nos sentimos vistos y escuchados, que nuestro futuro importa, que nuestra educación también importa y que nosotros somos importantes”, afirmó Emily Cortés, estudiante de la Institución Educativa Pablo Sexto de Calima-El Darién.

Estas acciones buscan que la reconstrucción vaya más allá de recuperar edificaciones y permita restablecer derechos, servicios y oportunidades para las familias que continúan enfrentando las consecuencias de la emergencia.

A recuperar los hogares

El desafío es enorme: 112.058 viviendas y edificaciones resultaron afectadas y 314.798 vallecaucanos quedaron sin hogar, cifras que marcan la hoja de ruta de la reconstrucción temprana que ya comenzó en el departamento.

Roldanillo será uno de los territorios donde se pondrá en marcha un modelo que busca acelerar la recuperación habitacional mediante la autoconstrucción asistida.

“La reconstrucción de Roldanillo no solamente va a ser el piloto, sino que yo quiero decirles que va a ser un ejemplo. Vamos a comenzar con 600 mejoramientos de vivienda y con 60 viviendas nuevas, con la ayuda de ustedes, con autoconstrucción asistida”, explicó la mandataria.

El proceso contará con maestros de construcción e ingenieros que acompañarán técnicamente a las familias para garantizar intervenciones seguras y avanzar con mayor rapidez.

Para quienes perdieron sus viviendas, el inicio de esta etapa representa la posibilidad de comenzar nuevamente. “Ya no nos importan los escombros, sino volver a levantar nuestras casas y volver a levantar nuestro pueblo”, expresó Leidy Vanessa Marín, habitante de Roldanillo.

“Esto lo tenemos que hacer juntos”

Treinta días después, remover escombros, levantar albergues, garantizar atención en salud, recuperar espacios educativos, entregar ayudas y comenzar a reconstruir viviendas son parte de una tarea que continúa en los municipios, corregimientos y veredas afectadas.

La emergencia dejó pérdidas irreparables y un proceso de recuperación que apenas comienza, pero también movilizó a ciudadanos, voluntarios, organismos de socorro, instituciones, empresas y cooperación internacional alrededor de un mismo propósito.

“Aquí estamos para ayudar, para servir, para apoyar. Lo estamos haciendo con mucho amor, sin descanso, trabajando para reconstruir nuestro departamento, no solamente en infraestructura, también nuestro tejido social y las oportunidades. Pero esto no lo podemos hacer solos, esto lo tenemos que hacer juntos”, afirmó la gobernadora Dilian Francisca Toro.

La mandataria reiteró su llamado a mantener la solidaridad durante la etapa que comienza: “Hayamos sufrido el sismo o no, debemos seguir siendo solidarios y trabajando juntos, trabajando de la mano para lograr que reconstruyamos nuestro Valle del Cauca”.

El 10 de agosto pasará a la historia como el día que se puso a prueba a todo un país, a una región de gente alegre, resilientes y solidaria, hoy un mes después están las bases de la reconstrucción, pero con una tarea que requiere la participación de todos porque ‘El Valle lo Reconstruimos Juntos’.

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