Un plan audaz (y algo loco) para hacer posible la terraformación de Marte

La terraformación de Marte es uno de los mayores sueños de la humanidad. Convertir el árido planeta rojo en un mundo de cielos azules similar a la Tierra es algo que, desde hace décadas, ronda la mente de muchos investigadores. Sabemos que en el pasado Marte era muy diferente, con mares y ríos recorriendo su hoy polvorienta superficie. ¿Pero somos capaces de devolverle su antiguo esplendor y convertirlo en un nuevo hogar para el hombre?

Desde la pasada década de los 80 las propuestas se han multiplicado. Desde ‘sembrar’ la superficie marciana con bacterias productoras de oxígeno (emulando así lo que sucedió en la Tierra primitiva) a enviar máquinas ‘autoreplicantes’ capaces de multiplicarse a sí mismas con el único objetivo de liberar enormes cantidades de gases de efecto invernadero, ‘espesar’ la tenue atmósfera marciana y hacerla capaz, en una segunda fase, de retener el oxígeno necesario para la vida.

Ideas ciertamente muy ambiciosas, pero difíciles de realizar y que, en el mejor de los casos, llevaría varios siglos implementar.

Sin embargo, ningún plan para terraformar Marte tendrá éxito si no conseguimos, primero, dotarlo de un potente campo magnético. Y eso es justo lo que ha hecho un equipo internacional de investigadores, que acaba de proponer una novedosa estrategia para dotar a Marte de un campo magnético similar al de la Tierra. A diferencia de nuestro planeta, en efecto, Marte no dispone de un escudo magnético capaz de proteger la superficie de los vientos solares o de desviar el ataque contínuo de la peligrosa radiación cósmica. Por eso, no habrá más remedio que crear uno artificial. El trabajo se acaba de publicar en ‘ Acta Astronautica’.

Sin escudo magnético no hay terraformación
Entre otras cosas, el campo magnético terrestre también ayuda a evitar que el viento solar, con el tiempo, termine destruyendo la atmósfera de la Tierra. Hace miles de millones de años Marte también tenía una atmósfera espesa y rica en agua, pero sin la protección de un fuerte campo magnético, se fue disolviendo poco a poco. Algo que sin duda volvería a suceder en un Marte terraformado por el hombre.

Desafortunadamente, no es posible simplemente recrear el campo magnético de la Tierra en Marte. Nuestro campo es generado por un ‘efecto dinamo’ en el núcleo terrestre, algo que no sucede en el núcleo marciano, mucho más pequeño y frío. Sin embargo, sí que existe la forma de crear un campo magnético artificial.

No es la primera vez que se propone algo parecido, aunque las soluciones propuestas hasta ahora se basan en instalar solenoides, ya sea en el suelo o en órbita, capaces de ofrecer un nivel básico de protección magnética. Pero según los investigadores, eso no sería suficiente. Lo que realmente necesita Marte es un poderoso flujo de partículas cargadas, y lo mejor sería generarlo lejos de la superficie, alrededor del planeta. Para lo cual los autores del estudio proponen contar con la ayuda de Fobos, la mayor de las lunas marcianas.

Ionizar la superficie de Fobos
Fobos orbita Marte desde muy cerca. Tanto, que solo tarda 8 horas en dar una vuelta completa alrededor del planeta. Por eso, los investigadores proponen ionizar partículas en la superficie de Fobos y acelerarlas después para que creen un anillo de plasma que recorra toda la trayectoria orbital de la luna. Y eso, según el estudio, generaría un campo magnético lo suficientemente fuerte como para proteger un Marte terraformado por el hombre.

Desde luego, se trata de un plan atrevido, pero según los autores del artículo perfectamente realizable. Una vez, claro, que se resuelvan algunas importantes cuestiones de ingeniería. Según el estudio, cualquier esfuerzo que hagamos en Marte para dotarlo de una atmósfera sería inútil si el planeta rojo carece de un campo magnético capaz de protegerla.

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