Varias controversias tiene actualmente Colombia con los países fronterizos
Esta semana surgió una nueva controversia con Perú por el reclamo que hizo el presidente Petro debido a que una reciente ley del Congreso de ese país creó un municipio en la isla de Santa Rosa. El mandatario aseguró que, por tratarse de una nueva formación en el río Amazonas, los dos países deben ponerse de acuerdo a quién pertenece, según el Tratado de Río de Janeiro de 1934.
Este no es el único tema problemático en las fronteras de Colombia. También hay situaciones complicadas con los demás vecinos.
Perú
El gobierno de Dina Boluarte aceptó que se reúna la Comisión Mixta Permanente para la Inspección de la Frontera Colombo-Peruana (Comperif), de 1.626 kilómetros, para analizar el caso de la isla Santa Rosa, encuentro que tendrá lugar los próximos 11 y 12 de septiembre en Lima.
Otro problema en la frontera con los peruanos, así como con Brasil y Ecuador, es que en los últimos años ha crecido en las cuencas compartidas la minería ilegal de oro, que a diario arrasa zonas protegidas amazónicas. Ello conlleva inquietud porque las bandas dedicadas a esta actividad emplean mercurio, lo que afecta la salud de la población.
Así mismo, el narcotráfico se ha expandido en esta frontera debido a la presión que ejercen más hacia el interior las autoridades de los dos países sobre las organizaciones criminales, devastando a lado y lado de la línea limítrofe miles de hectáreas de selva para establecer cultivos de coca. También hay un fuerte tráfico de fauna silvestre que afecta a estos países.
Si bien se han acordado mecanismos de cooperación de Colombia y Perú en la frontera, no han logrado resultados efectivos contra las graves situaciones que se vienen registrando. Sin embargo, el diálogo en la materia se ha visto afectado en los dos últimos años por desencuentros de los dos gobiernos debido a las críticas del mandatario colombiano por la destitución del presidente Pedro Castillo.
Brasil
La frontera de Colombia con Brasil se extiende por 1.644 kilómetros, en buena parte establecida por el río Amazonas. Por ser una zona selvática y alejada es aprovechada por grupos armados para hacer minería criminal, especialmente de oro y coltán; para el narcotráfico, estableciendo cultivos de coca de lado y lado, así como rutas para transportar cocaína para su salida por Venezuela o el Pacífico colombiano.
Estas dos actividades han generado gran deforestación en la selva amazónica, que no cesa por el poder de los grupos delincuenciales y por la falta de una suficiente presencia militar y policial en la frontera. Ello ha ocurrido, no obstante el interés que han expresado los gobiernos de Gustavo Petro y Lula da Silva para proteger este recurso de interés mundial, como lo materializaron en el 2023 al suscribir el Pacto por la Selva Amazónica.
También esta frontera es afectada por el tráfico de armas que se moviliza para alimentar a los grupos ilegales que operan en la zona, y en el caso de Colombia, para grupos armados que operan en el sur del país, como las disidencias de las Farc, el Eln y la Segunda Marquetalia.
Venezuela
La frontera con Venezuela es tal vez la más complicada para Colombia, pues a pesar de que la administración Petro reactivó las relaciones con ese país y que se han firmado acuerdos de cooperación, el problema de seguridad es muy grave, sin ser claro qué tanto colabora el régimen de Maduro en esa materia.
Es sabido que en el territorio venezolano les dan cobijo al Eln y a la Segunda Marquetalia, desde donde organizan atentados en nuestro país y se esconden cuando sienten el acoso del Ejército colombiano.
También esta frontera de 2.219 kilómetros se ve afectada por el narcotráfico, pues hay cultivos de coca de más de 20.000 hectáreas en el Catatumbo, y también del lado venezolano, y tráfico de estupefacientes.
Igualmente existe tráfico de armas, de combustible y operan bandas criminales que de lado y lado se dedican al microtráfico y la extorsión.
A propósito de la reclamación a Perú por la isla de Santa Rosa, algunos sectores en Colombia se preguntan por qué el presidente Petro no ha puesto en la agenda binacional con Venezuela la delimitación de la frontera en el golfo de Coquivacoa, en el cual a Colombia le corresponde una porción, pero que históricamente el vecino país ha postergado esta discusión.
Nicaragua
El problema que persiste es que los pescadores raizales de San Andrés y Providencia denuncian que la Armada de Nicaragua y también pescadores de ese país les restringen desarrollar la actividad en aguas que alegan les corresponden por el fallo de 2012 de la Corte Internacional de Justicia.
Vale recordar que esta Corte, al resolver una demanda de Nicaragua, reconoció la soberanía de Colombia en el archipiélago de San Andrés y Providencia, y siete islotes en esa área, pero al trazar la línea limítrofe perdimos unos 70 mil kilómetros cuadrados.
El presidente Petro mantuvo la postura que sentó en su momento Juan Manuel Santos: que el fallo sería aplicado por Colombia después de ponerse de acuerdo con Nicaragua y que lo acordado lo ratifique el Congreso; sin embargo, ese país no se ha mostrado receptivo en este sentido.
Panamá
Si bien es cierto que por las medidas restrictivas de Donald Trump disminuyó sustancialmente el tránsito de migración ilegal de venezolanos, haitianos africanos y chinos, que desde Colombia por el Tapón del Darién cruzaban la frontera con Panamá en su tránsito a Estados Unidos, en este momento se presenta un fenómeno inverso.
Y es que las autoridades panameñas están devolviendo a Colombia, sin importar la nacionalidad, a los inmigrantes ilegales, lo que ha generado problemas en poblaciones del Chocó y el Urabá antioqueño, porque no tienen forma de atenderlos.
Entre el 1.° de enero y el 15 de marzo de este año, 3.485 migrantes ingresaron a Colombia desde Panamá por la ruta La Miel-Capurganá, en el municipio de Acandí (Chocó), según la Defensoría del Pueblo.
Hasta el momento, el Gobierno no ha podido lograr un acuerdo con Panamá para resolver este problema y que la salida de ese país por la frontera con Colombia se haga de forma ordenada.
Ecuador
El desborde del conflicto colombiano en Ecuador ha mutado y en los últimos años lo que se ha visto es que las mafias del narcotráfico de allá que se han fortalecido buscan incidir en Colombia, comenzando por Nariño y Putumayo, en esta actividad y también en el tráfico de armas.
Los grupos mafiosos de Ecuador utilizan esta frontera como corredor del narcotráfico y para establecer en suelo colombiano laboratorios para producir cocaína, especialmente por la guerra que les declaró el gobierno de Daniel Noboa. En estas actividades trabajan con grupos de aquí.
También hay problemas de minería ilegal en la zona. Hay que recordar que en mayo pasado fueron asesinados 11 militares ecuatorianos que realizaban operativos contra esta actividad, a manos del grupo armado colombiano Comandos de la Frontera.
Según las autoridades del Ecuador, Comandos de la Frontera sostiene relaciones delictivas con el grupo delincuencial ecuatoriano Los Lobos.




