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“¡Viva Cristo Rey!”: La expresión que viene incomodando a unos en Colombia

Por. Carlos Alberto Lenis García.

“¡Viva Cristo Rey!” es una expresión católica muy antigua, pero en Colombia ha vuelto al debate político porque la han usado funcionarios del gobierno nacional, especialmente el Presidente De la Espriella y ayer la manifestó el embajador colombiano ante la OEA,  Alejandro Ordóñez Maldonado.

Significado religioso original:

– En latín “Vivat Christus Rex”. Proclama a Jesucristo como rey espiritual del mundo, no como rey político.
– La fiesta litúrgica de Cristo Rey fue instituida por el Papa Pío XI en 1925 para recordar que la autoridad de Cristo está por encima de los poderes terrenales.
– Para un católico es una aclamación de fe, equivalente a decir “Cristo es el centro”.

Significado histórico-político:

Se hizo famosa mundialmente en la Guerra Cristera de México (1926-1929). Campesinos católicos mexicanos gritaban “¡Viva Cristo Rey!” cuando el Estado de Plutarco Elías Calles intentó limitar y perseguir a la Iglesia. Muchos murieron gritándolo, por eso quedó como símbolo de resistencia católica frente a un Estado laicista o anticlerical.

Por esa historia, en muchos países de América Latina la frase tiene doble lectura:

– Para creyentes: afirmación de fe.
– Para analistas: gesto de identidad católica conservadora frente al secularismo, que tiene como significado; la corriente de pensamiento que defiende la separación entre el Estado y las instituciones religiosas. Su objetivo principal es asegurar que las leyes, la educación y las decisiones políticas se basen en la razón y el bienestar común, y no en los dogmas de ninguna religión en particular.

Colombia es un Estado laico según la Constitución de 1991, pero con mayoría católica. Cuando el Presidente de la República y otros funcionarios lo usan en actos oficiales, se generan dos interpretaciones opuestas:

– Quienes lo apoyan lo ven como: libertad religiosa, reconocimiento a la cultura mayoritaria, un saludo sin implicación legal, similar a decir “Dios bendiga a Colombia”.

– Quienes lo critican lo ven como: ruptura del principio de laicidad del Estado, porque un funcionario habla a nombre de todos los ciudadanos, incluyendo no católicos, y usar una consigna confesional puede interpretarse como preferencia por una religión en el espacio público.

En el fondo la discusión no es sobre la frase en sí, sino sobre *dónde termina la fe personal de un funcionario y dónde empieza el mensaje institucional del Estado.

Esto lo han querido aprovechar quienes se han declarado opositores al gobierno como una burla, situación real que no es así.

Imagen realizada con la ayuda de AI

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