CABALGANDO EN LA POLÍTICA. La columna del momento
-La importancia de la Democracia no solamente es hablar de ella, escribir sobre lo que se debe construir alrededor de lo que en sí es; como todo, es mejor lo que ella nos facilita ponerlo en práctica. Es un principio real, no aprovecharse de ella o tomarla como un escudo de batalla, menos ponerla como cortina de humo para tapar la corrupción, la fechoría, que al final es lo que hemos venido oyendo a lo largo de esta carrera presidencial que inició Gustavo Petro desde que por primera vez fue candidato en el 2017. Ya algunos, los que lo ven como han mirado a Diego Maradona, su “Dios”, lo defienden, le aceptan todo, le defienden, gracias a su eterna verborrea que le sirvió en la política para cultivar los incautos, aquellos que dice defender, dándoles un día un alza en los salarios, pero que a la vez les mete, como en el boxeo, “ganchos” al hígado, para irlos desgastando, cuando sube el costo de vida aduciendo que eso se debe a los problemas mundiales por x o tal guerra que hay en el momento. Es el estilo de los “encantadores de culebras” que proliferan en la política, pero este estilo progresista es lo más absurdo que pueda seguir pasándole a los colombianos; aquí al final nadie puede estar en el país de la belleza, y menos en la Colombia fuente de vida tranquilos.
Por eso la elección del Congreso, la escogencia en las consultas, es ahora mucho más importante en toda la historia del país; ni en las épocas anteriores, de la que hoy se disfraza con otro nombre, la que existe desde tiempos muy remotos: la violencia, o cuando vino la guerra de partidos, el nacimiento de las guerrillas, el gobierno militar de los cincuentas, el narcotráfico con sus problemas, los mismos que siguen intactos, ya que el país viene en picada en situaciones tan complejas como la inseguridad, que llegó a las ciudades disfrazada de chantajes, extorsión, la peor crisis en la salud, la falta de gobernabilidad del Estado en todo el territorio. Por todo esto y quizás más, se debe escoger una legislatura que ayude a crear leyes, o las que están, si se deben reglamentar o modificar, lo hagan, aun sabiendo que la complejidad que existe debe tener soluciones reales y no clientelistas. Es un llamado a gritos que desde lo profundo de la verdad debe encontrar soluciones, o si no, como dijo alguna vez alguien: “apaguemos y vámonos que esto se acabó”.
Sobre la elección en las consultas, es igual; se sabe que ya unos tienen sus candidatos para la primera vuelta, llámense como se llamen, y los que estarán listos para desde el lunes iniciar la contienda electoral, y a ellos, entrarán con este sistema al partidor, ojalá —y lo queremos todos—, aquí no podemos decir que los colombianos de bien, no; todos, este país no es de un bando o del otro, como lo han querido disfrazar los que ostentaron, gracias a la Democracia que nos reina, donde el gobierno de turno, con sus actos, dentro y fuera de la ley tiene validez, así no esté contemplado en las normas que nos rigen, que hacen ver como bueno lo malo o cuando las leyes se les aplica, es una persecución de la oposición. Tenemos la oportunidad de decir: ¡basta ya! Y veamos las cosas con sensatez, no sesgadas y menos permitir que nos sigan aplicando la filosofía de la rata: “como el pan no lo puedo comer lo tengo que dañar”.
