De un ancestro del elefante a los humanos: cómo los piojos consiguieron ‘colonizar’ nuestras cabezas

Los mamíferos se han extendido por todo el planeta: desde los polos a los trópicos, este grupo ha colonizado todo tipo de climas. No han estado solos; muchos parásitos han evolucionado junto con ellos, diversificándose y cambiando con ellos. Es el caso de los piojos , quienes viven toda su vida sobre el huésped, alimentádose de él, ya sea masticando la piel (y sus secreciones) o bebiéndose su sangre. De hecho, se han especializado tanto que normalmente cada especie de piojo solo parasita a otra especie de mamífero, y muy rara vez saltan a otra diferente. Entonces, ¿cuál fue el huésped original de los mamíferos? ¿de qué especie o familia provenía? Un nuevo estudio publicado en la revista ‘ Nature Ecology and Evolution ‘ arroja luz sobre este largo misterio y apunta a las aves como la especie desde la que ‘saltaron’ estos pequeños insectos a los mamíferos, incluidos los humanos.

Los piojos llevan en la Tierra más tiempo que los humanos. Tanto es así que se sospecha que los dinosaurios (y posiblemente también las aves) ya ‘sufrían’ con su compañía hace unos 90 o 100 millones de años . «Después de que los dinosaurios se extinguieran, las aves y los mamíferos se diversificaron enormemente; al igual que los piojos que comenzaron a saltar a nuevos huéspedes», explica Kevin P. Johnson , investigador principal y ornitólogo del Illinois Natural History Survey, quien dirigió el estudio junto con Jorge Doña , investigador postdoctoral Marie Curie en la Universidad de Illinois Urbana-Champaign y la Universidad de Granada. Así, según los autores, el primer piojo que se instaló en un mamífero provenía de un ave.

A partir de aquí, los piojos empezaron a evolucionar, muchas veces de la misma forma y a la vez que los mamíferos que colonizaban. Así lo demuestra la comparación genética y genealógica de los piojos y sus huéspedes realizada para este trabajo, que muestra que los árboles genealógicos muchas veces comparten ramas y ramificaciones paralelas; es decir, que cuando los mamíferos comenzaron a cambiar, esto también se reflejó en los genomas de los piojos que colonizaron esos animales.

«En este artículo, usamos datos de la secuenciación del genoma para mostrar que un importante grupo recientemente reconocido de piojos de mamíferos, incluidos los piojos de humanos, se originó en el ancestro común de Afrotheria , un grupo de mamíferos principalmente de distribución africana que incluye elefantes, damanes y musarañas elefante, entre otros -apunta Johnson-. Estos piojos luego colonizaron otros grupos importantes de mamíferos a través del proceso de cambio de huésped».

Los primeros damnificados
Existen dos tipos de piojos del orden Phthiraptera que parasitan a los vertebrados de sangre caliente (incluidos los mamíferos y las aves): por un lado, están los masticadores o malófagos , que comen restos de piel o plumas; por otro, los chupadores , que se alimentan de sangre. Estos últimos son exclusivos de los mamíferos, y están presentes en el 20% de las especies de esta familia. Sin embargo, existen algunos mamíferos, como los murciélagos, los pangolines o monotremas (equidna y ornitorrinco) que no sufren a ninguno de estos parásitos. ¿A qué responde tanta diversidad?

Estudios genómicos recientes revelaron que los piojos chupadores están estrechamente relacionados con dos grupos de piojos masticadores que también se alimentan de mamíferos. Y este linaje está muy presente en un antiguo linaje de mamíferos llamado Afroteria , que incluye a los predecesores de elefantes, musarañas elefante, damanes, topos dorados, osos hormigueros , entre otros. Es por ello, que los investigadores señalan que los miembros de Afrotheria (llamados así porque en su mayoría son originarios del continente africano) fueron los primeros mamíferos que parasitaron los piojos. «Después de esto, saltaron a otros mamíferos», señala Johnson.

¿Y cómo llegaron desde las aves a los mamíferos? Los autores señalan que el salto de los piojos a los afroterios fue excepcional (se dio muy pocas veces). Encontraron muy poca evidencia genética de este cambio, solo en algunos casos en lémures de Madagascar, roedores sudamericanos y algunos marsupiales . Esta evolución parece que fue complicada, pero una vez dado el paso, todo se volvió más simple después y pudieron ir pasando de una especie de mamífero a otra con relativa facilidad, evolucionando con ellos y convirtiéndose en algo así como piojos ‘a la carta’ de cada mamífero. Una larga historia que podría revelar no solo la evolución de los piojos, sino datos sobre la evolución de sus huéspedes. Es decir, una nueva ventana abierta al pasado gracias a estos parásitos, que nos acompañan desde hace millones de años.

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