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DEPORTE, SANIDAD FÍSICA Y MENTAL.

POR: LUIS ANGEL REBOLLEDO CHAUX.

El transcurso de la vida con sus valores y falencias nos presenta un panorama que conduce a la identificación de los comportamientos personales que más han influido en nuestro desarrollo integral, proporcionándonos una existencia saludable, productiva, llena de optimismo y familiar y socialmente útil.

Quiero referirme especialmente a la práctica de algunas de las disciplinas deportivas existentes en el medio. Hoy por fortuna buena parte de la sociedad, ojalá fuera toda, ha entendido que la vida vegetativa y ociosa no es el mejor aporte ni a la salud física, ni al desarrollo mental.

Quienes consideramos las prácticas deportivas en sus diferentes formas como parte esencial del impulso vital requerido para generar resultados positivos en muchas de las actividades que nos corresponde realizar en familia y en sociedad, estamos convencidos de sus bondades por elementales que sean y creemos además que nos proporcionan los elementos adecuados para lograr un equilibrio espiritual y material necesario a todo ser humano.

La periodicidad en las actividades de desarrollo físico, además del mejoramiento de la estructura corporal, van estableciendo unas reglas de comportamiento y de disciplina que de una u otra manera se proyectan positivamente en el trabajo, en el estudio y en general en las diferentes manifestaciones o actuaciones en el medio familiar y social.

Sin lugar a duda hacen que nuestro organismo se vaya adaptando a un sistema de vida metódico pero a la vez dinámico que nos impulsa a exigirnos cada día un poco más, no solo en el aspecto deportivo, sino en toda nuestra cotidianidad.

La experiencia nos demuestra que toda esa problemática que diariamente sobre llevamos (salud, economía, seguridad, etc.) nos afecta física y psicológicamente, creando desconcierto personal, familiar y social, tiende a disminuir sus efectos nocivos cuando practicamos alguna actividad deportiva que ejercite nuestro organismo y le permite expulsar una serie de toxinas que le hacen cada vez más lento, más improductivo, más negativo y en general más vulnerable ante las dificultades.

Aunque ese estímulo puede ser aparentemente pasajero y la realidad continúe inmodificable, de todas maneras la disciplina que conlleva nos va cimentando una voluntad más firme, más optimista en la laucha por la superación de las dificultades de un sistema congestionado.

En el mundo laboral las prácticas deportivas constituyen un factor benéfico para su rendimiento y formación de una dinámica empresarial, lo cual está plenamente comprobado, hasta el punto de estos establecimientos productivos construyen canchas o montan gimnasios en lugares adjuntos a las áreas de trabajo a fin de que el personal en horas determinadas pueda utilizarlos.

Estos costos los asumen como una inversión empresarial, cuya reversión está representada en una mejor organización y productividad, resultado de la sanidad y energía corporal que da la práctica deportiva y de la entereza mental que va generando el desarrollo físico.

El deporte en sus diferentes especialidades y la actividad física en general como ya se dijo, son mecanismos fortalecedores de la voluntad del individuo e inductores muy efectivos a un cambio de comportamiento o actuaciones que por varias razones han trastornado el normal desenvolvimiento de la familia y de la sociedad.

Es así como las prácticas deportivas se están utilizando con gran éxito como terapias recuperativas y regenerativas de aquellas personas que víctimas de vicios degradantes, como la drogadicción y el alcoholismo constituyen un sector no ejemplarizante, improductivo y de alto costo social.

Por otra parte constituye el deporte una atracción casi natural de los niños y por eso los vemos desde sus primeras manifestaciones de entendimiento y desde sus primeros pasos, dando muestras claras que sus organismos en proceso de desarrollo les exigen mucha actividad física, que asimilan con facilidad, constituyendo el mayor interés en la iniciación de sus vidas.

Esta apetencia natural del niño, bien manejada por sus padres, por sus profesores y por sus instructores van creando una barrera contra el vicio y contra una serie de prácticas nocivas que inundan la sociedad actual, de los que ellos son las víctimas más propicias.

Y finalmente quienes ya superamos hace muchos años nuestra juventud y aún disfrutamos del virgo suficiente para ejercitar con entereza física y mental alguna o algunas de las disciplinas deportivas, podemos manifestar con satisfacción y con orgullo sano, que esto es producto de la constancia y de una voluntad férrea que considera que no existen límites de edad para salir adelante en este campo, y plenamente convencidos que nuestra salud física y mental es producto de una desarrollo físico sistemático.

“Un paso a la felicidad es hacerse sano y fuerte cuando niño, para poder ser alegres y útiles en la vida cuando hombre” POWEL.

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