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El café colombiano toca las puertas de restaurantes y cafeterías en Dinamarca

LA COMPAÑIA ENERGETICA DE OCCIDENTE…Y LA NOTICIA CON BUENA ENERGIA DE HOY…

El café colombiano es uno de los productos más apetecidos en el mundo. Su calidad y sabor únicos lo caracterizan por encima de cualquier otro grano que se produzca, y termina convenciendo hasta los paladares más exigentes. Los países nórdicos tienen uno de los públicos que más toman café en el mundo, y son de los más quisquillosos a la hora de degustarlo. Es precisamente allí donde el grano nacional está buscando oportunidades, específicamente en Dinamarca.

Según un ranking de Cafely, los daneses se toman 2,04 tazas por día, siendo el sexto país que más café consume en el mundo. Pero, según la embajadora de Colombia en Dinamarca, Catalina Velasco, no solo evalúan el sabor a la hora de degustarlo, sino que la presentación y el origen son claves para poder convencer a los nórdicos.

“Un café vale 65 coronas, son 8,70 euros (US$10,1). ¿Y qué les importa mucho? La calidad, más que la cantidad. Las nuevas generaciones, los jóvenes, están superatentos a la calidad del café y al proceso de producción. La dinámica es un poco diferente a la de los más viejos, que se toman cualquier café”, detalló Velasco.

Mientras en Colombia puede conseguir una taza de café desde $1.500 (si hablamos de un tinto), en Europa lo cobran a más de $36.000, es decir, una taza allá puede costar lo que en promedio vale una libra en los supermercados nacionales.

Es por eso que con estas cifras los productores nacionales se interesan en el mercado nórdico, mientras que a los daneses les seduce la calidad y el proceso del café nacional. Es por esto que Torben Hoffmann, CEO de Danmarks Restauranter & Cafee, DRC, -que es el gremio de los restaurantes en Dinamarca- vino a Colombia para conocer de primera mano el proceso desde la cosecha hasta que se pone en una bolsa, y el grano queda listo para consumirse.

“Cuando uno llega a conocer de verdad a los colombianos, comprende cuán central es el café: económica, cultural y socialmente. No es solo un cultivo, sino el pulso de la vida. La producción cafetera está íntimamente ligada a la estabilidad, la paz y las nuevas oportunidades. Al mismo tiempo entendí las realidades económicas: el café tiene un alto valor a nivel global, pero una gran parte de ese valor no regresa a quienes realmente realizan el arduo trabajo”, dijo Hoffmann en su visita a Minca, en el Magdalena.

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