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La revolución del disco: Los Bee Gees

Foto publicada en El Nuevo Siglo. AFP

A propósito de los 71 años de Barry Gibb, EL NUEVO SIGLO habló con varios expertos sobre el legado de esta banda formada entre Australia y Reino Unido

Con un falsante en su voz como sello y su capacidad para producir éxitos musicales, Barry Gibb, el único sobreviviente de la agrupación Bee Gees, se ha posicionado como uno de los compositores más importantes en la historia, dejando junto a sus hermanos mellizos, Robin y Maurice, un legado como máximas figuras de la música disco.

“Lo esencial de Barry era su creatividad, una habilidad para escribir absolutamente importante, que demostró prácticamente desde su adolescencia. Barry Gibb es, sin duda alguna, aún cuando muchas personas hoy en día tienden a olvidar sus canciones, uno de los mejores compositores del pop”, explica Manolo Bellon a EL NUEVO SIGLO.

Barry, quien cumple 71 años, aún guarda en su imagen la esencia de los años setenta. El mayor de los hermanos Gibb fue la cabeza de Los Bee Gees, un grupo británico-australiano, fundado a finales de los años 50 entre las calles de Manchester, que llegó a revolucionar la industria musical con un género que combinaba el funk con el soul y algunos sonidos latinos: la música disco, la cual se gestó en medio de las discotecas en Nueva York.

Los hits en la disco

Cuando parecía un comienzo débil para Los Gibb, en 1965 grabaron su primer canción, Spicks and specks, que en su momento no obtuvo éxito. Un año después, cuando los hermanos decidieron radicarse en Inglaterra, lograron que se convirtiera en tendencia en Australia. Allí se empezó a escribir la historia de Los Bee Gees en la industria de la música.

Durante la trayectoria de la banda fueron varios los proyectos discográficos que no despegaron, no solo porque era un género que para muchos representaba banalidad y para otros la razón, sino por su parecido con la música de The Beatles.

“Se parecía mucho al estilo de The Beatles, tanto que se cuenta que su primera canción fue lanzada sin el nombre para que se confundiera la gente de la radio y funcionó, más o menos”, le contó a este Diario el reconocido locutor y experto en música, Armando Plata.

Sin embargo, varias de sus canciones se convirtieron en himnos que se coreaban en las discotecas de Estados Unidos. Entre ellas To love somebody, que llegó al top 20; Masachussets, que sonaba en la radio de Inglaterra y en Estados Unidos en 1967; o Words, una balada del año 68, la cual llegó hasta Colombia siendo un éxito del momento por un cover que grabaron los interpretes Ana y Jaime.

Pero la lista de grandes hits no se acaba allí, ya que Los Bee Gees tomaron fuerza en los años 70 con la película Saturday night fever, donde interpretaron las canciones de la banda sonora, que aún la gente recuerda como: How deep is your love?, Stayin’ alive y la famosa Night Fever, en la que Barry imprimió por primera vez su sello con un falsete al cantar.

Con un estilo ya definido, Los Gibbs empezaron a sonar en todas partes y, en especial, “estas tres canciones fueron número uno en Estados Unidos y en casi todo el mundo. Ahí es cuando surge Barry Gibb como un compositor importante de música para otros artistas”, Comenta Plata.

Un genio de la composición

Para Armando Plata, Barry no solamente era compositor con sus hermanos, sino que también ayudó a impulsar la carrera de grandes artistas como Celine Dion, Yvonne Elliman, Diana Ross, Samantha Sang, Olivia Newton John, Dionne Warwick, Kenny Rogers, entre muchos más, con canciones que tiempo después se volverían éxitos a nivel internacional.

Las voces en armonía de Los Bee Gees también llegaron a más producciones cinematográficas, pues “formaron parte de la banda sonora de otras películas como Grease, donde Frankie Valli, una súper estrella de los años 50 figuró y llegó a un puesto importante de las listas y Kylli Minogue hizo una versión de Night Fever años después. Son numerosos los éxitos de Barry Gibb y siempre se le recordará como uno de los artistas prolíficos en la composición”, afirma Plata.

Los Gibb, la imagen de un movimiento

La búsqueda constante de renovar con nuevos sonidos era una de las características más arraigadas de los hermanos Gibb, además de las armonías que hacían de sus canciones un estilo propio. Así lo afirmó Bellon, quien dijo que “ellos armonizaban por naturaleza. Decían que entre hermanos era más fácil porque había como una historia entre sí y sin duda, las armonías de Los Bee Gees fueron lo más destacado”.

Esta fusión de ritmos comenzó afianzar a la banda cada vez más con la música disco, que en los años 70 se fue configurando como un movimiento en el que se usaban los sonidos del sintetizador.

Fue justo en ese momento, con el estreno de la película Saturday night fever, que sin darse cuenta Los Bee Gees se convirtieron en la representación de la cultura de la música disco y automáticamente surgen como los líderes de la época.

“Lo curioso es que finalmente ganan el estatus y la asociación que hoy en día hay de Los Bee Gees es con la música disco, con ese movimiento. Eso representó para Los Gibb el climax de su carrera. Así pasaron a la historia”, concluye Plata.

Texto y foto publicadas en El Nuevo Siglo de Bogotá, Colombia

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