La vacuna de Pfizer funciona contra una de las mutaciones más temidas del coronavirus

Una de los cambios presentes en las variantes británica y sudafricana, llamado N501Y, no reduce la efectividad de los anticuerpos. Los resultados no son definitivos, porque estas dos variantes tienen muchas más mutaciones

Una trabajadora sanitaria a punto de inyectar una vacuna de Pfizer/BioNTech en una residencia de Alcalá de Henares, Madrid – De San Bernardo

Desde diciembre laboratorios de todo el mundo trabajan a la carrera para averiguar si dos nuevas variantes de coronavirus, una detectada en Sudáfrica y llamada 501Y.V2, y otra encontrada en Reino Unido y llamada B.1.1.7, pueden ser más escurridizas para las vacunas que se están administrando. Esta posibilidad es especialmente preocupante porque hay indicios de que las dos variantes son más contagiosas, hasta un 50% en el caso de la británica.

«Muchos de nosotros estamos trabajando a la carrera para entender estas variantes. Y la pregunta del millón es qué importancia tendrán para la efectividad de las vacunas que se están administrando ahora», ha dicho para « Nature.com» Jeremy Luban, virólogo de la Universidad de Massachusetts.

Este viernes, científicos de la Universidad de Texas (EE.UU.), que trabajan para Pfizer, han publicado importantes conclusiones sobre la efectividad de las nuevas vacunas. En un artículo muy breve, todavía no revisado por pares, los investigadores aseguran que la mutación N501Y, presente tanto en la variante británica como en la sudafricana, no disminuye la actividad de los anticuerpos generados por la vacuna de Pfizer y BioNTech. Sin embargo, estos resultados no evalúan el posible efecto de las otras decenas de mutaciones presentes en las dos variantes.

«Esto es una buena noticia, principalmente porque no es una mala noticia», ha dicho Stephen Evans, Catedrático de Farmaco-epidemiología de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, para Science Media Centre. «Si el resultado encontrado hubiera sido el opuesto (…) habría sido muy preocupante. Así que esto es una buena señal, pero no nos da todavía total confianza en que la vacuna de Pfizer, u otras, definitivamente serán protectoras. Necesitamos comprobar esto en ensayos clínicos, y los datos deberían estar disponibles en la próximas semanas».

La importancia de N501Y
El estudio publicado hoy se centra en la mutación N501Y, un cambio que aparece en la proteína S del coronavirus. Esta proteína S es un «gancho» con el que el virus reconoce a las células humanas y fuerza su entrada, después de unirse al receptor ACE2 humano. Pues bien, varios estudios han mostrado que N501Y aumenta la transmisibilidad del SARS-CoV-2 porque aumenta el grado de afinidad de la proteína S por la molécula ACE2.

La variante presenta 23 mutaciones. En la imagen, 8 de las que afectan a la proteína S (con forma de bastón), y con la que el virus reconoce a las células humanas – @ceronlab/@raticosdefutbol/Julián Cerón Madrigal

Además, como esta mutación introduce cambios en la proteína S, que es la diana de las vacunas de Pfizer o Moderna, se teme que esta transformación pueda disminuir la eficacia de los anticuerpos generados por la vacuna, porque están dirigidos a la proteína S «original», no portadora de la mutación.

Las conclusiones publicadas hoy se han obtenido al comprobar el grado de protección conferido por anticuerpos a la infección del virus en cultivos celulares. Estos anticuerpos se obtuvieron de muestras de sangre de personas vacunadas con el fármaco de Pfizer/BioNTech.

Los resultados se suman a un estudio realizado por el mismo equipo, y publicado el pasado 22 de diciembre, en el que se concluía que la mutación N501Y no afecta drásticamente a la capacidad de neutralización de los anticuerpos presentes en el suero de personas recuperadas de una infección de COVID-19.

«La semana que viene tendremos mucha más información», ha comentado en «Nature.com» Vineet Menachery, virólogo de la Universidad de Texas y coautor del estudio publicado hoy. Además, en cuestión de semanas, esperan poder estudiar la transmisibilidad de los virus portadores de la mutación N501Y en hámsteres, lo que será clave para determinar si las variantes 501Y.V2 (sudafricana) y B.1.1.7 (británica), efectivamente son más contagiosas.

Faltan otras mutaciones
Sin embargo, la investigación publicada hoy tiene un importante punto débil: que solo se ha evaluado el efecto sobre los anticuerpos de una mutación, la N501Y, cuando en las dos variantes hay más mutaciones que podrían tener importancia.

De hecho, la variante B.1.1.7 tiene 23 mutaciones, ocho de las cuales está en la proteína S, (el gancho con el que el virus reconoce a las células humanas para atacarlas, tras reconocer al receptor ACE2 humano). Por otro lado, la variante 501Y.V2 tiene 21 mutaciones, nueve de ellas en dicha molécula.

«Una limitación del estudio es que la mutación fue estudiada por separado», ha explicado Deborah Dunn-Walters, Catedrática de Inmunología de la Universidad de Surrey. «Y lo cierto es que las evidencias, como el modelado estructural, indican que las mutaciones podrían interaccionar entre sí y afectar a la estructura de los antígenos (la parte del virus reconocida por el sistema inmunitario). Por eso, deberían ser analizadas juntas».

Un cambio más preocupante
Por otro lado, Trevor Bedford, epidemiólogo en el Centro de Investigación Fred Hutchinson y profesor en la Universidad de Washington (EE.UU.), ha comentado que «es necesario examinar el efecto de todas las mutaciones» y que hay una mutación mucho más inquietante: «N501Y no es la mutación por la que tenemos que preocuparnos en cuanto a la neutralización», ha dicho en Twitter. «La atención se centra ahora en la mutación E484K, poseída por la variante 501Y.V2 (sudafricana)».

Dos recientes estudios, ( aquí y aquí), en los que se analiza cómo los anticuerpos dificultan la entrada del virus en las células, han mostrado que esta mutación E484K le ayuda al SARS-CoV-2 a evadir parcialmente a las defensas adquiridas por las personas de forma natural, tras una infección. De hecho, la semana pasada científicos británicos se mostraron muy preocupados por la posibilidad de que la variante sudafricana tuviera capacidad de evadir parcialmente la respuesta inmunitaria activada por las vacunas.

Microfotografía de varias partículas de SARS-CoV-2 (en naranja) – NIAID

Tulio Oliveira, director de la «Research Innovation & Sequencing Platform» (KRISP) de Sudáfrica, ha comentado que se trabaja a contrarreloj para comprobar la respuesta de los anticuerpos, de suero de gente inmunizada naturalmente y con la vacuna, frente a la variante 501Y.V2, y que sus resultados estarán listos los próximos días.

Phil Dormitzer, coautor del estudio presentado hoy y uno de los expertos de Pfizer en vacunas para virus, ha comentado que en las próximas semanas se publicarán más datos sobre el efecto de las otras mutaciones de las variantes británica y sudafricana. Además, ha recordado que Pfizer ya ha comprobado que otras 15 mutaciones no tienen un efecto destacable sobre la eficacia de los anticuerpos generados por la vacuna.

Confianza en las vacunas
Aparte de estas pruebas con la vacuna de Pfizer, las compañías AstraZeneca, Moderna y CureVac también están analizando la protección que confieren los anticuerpos generados por sus vacunas frente a las variantes. Han adelantado que esperan que sean efectivas, pero todavía se desconoce cuándo publicarán los resultados de sus investigaciones.

Muchos científicos ya han comentado que no se espera que las actuales variantes provoquen cambios muy notables en el funcionamiento de las vacunas. En primer lugar, porque producen un exceso de anticuerpos y, en segundo lugar, porque generan una gran variedad de ellos: esto les permite reconocer muy distintos puntos de las proteína S y que haya muchas opciones para que alguno funcione, aunque el virus cambie.

Por último, estas vacunas también activan la inmunidad celular, que suma sus fuerzas a los anticuerpos. Por eso, se espera que hagan falta más mutaciones para que las variantes puedan disminuir notablemente la efectividad de las vacunas actuales.

«Por lo que sabemos hasta ahora — dijo la semana pasada Alfredo Corell, Catedrático de Inmunología de la Universidad de Valladolid— no parece que haya que modificar nada de la estrategia de vacunación. Solo si hubiera más mutaciones y aparecieran nuevas cepas (variantes con un comportamiento distinto), en las que cambiara lo suficiente la estructura de la proteína S, habría que ir a un modelo de mezclar vacunas para distintas cepas, al igual que se hace con el virus de la gripe o con el neumococo».

En todo caso, las compañías Pfizer/BioNTech y Moderna, que han basado sus vacunas en la tecnología del ARN mensajero, ya han comentado en varias ocasiones que sus vacunas pueden ser modificadas en el plazo de seis semanas para adaptarlas a una nueva variante.

Tomado de: ABC Ciencia.

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