Los primeros de nuestra especie vivieron 35.000 años antes de lo que se creía

Lo que se creía saber sobre los orígenes de nuestra propia especie dio un vuelco en 2017 cuando, sorprendentemente, un equipo internacional anunció el hallazgo en Marruecos de los restos fósiles de cinco Homo sapiens de hace entre 300.000 y 350.000 años. El descubrimiento situaba nuestra aparición cien mil años antes de lo que se creía y además en un lugar inesperado. Hasta entonces, los fósiles de sapiens del yacimiento de Omo Kibish, dentro del valle del Rift, en Etiopía, de 195.000 años, eran considerados los más antiguos datados con seguridad. Y la mayoría de los paleontólogos creían que todos los humanos modernos procedían de una única población que vivió en el este de África. Cambiaba la ‘cuna’ (o había más de una) y cambiaban los tiempos, abriendo un debate sin precedentes en la historia de la evolución humana.

Ahora, un nuevo estudio dirigido por la Universidad de Cambridge (Inglaterra), ha vuelto a evaluar la edad de los restos etíopes, conocidos como Omo I, concluyendo que deben ser más antiguos que una colosal erupción volcánica que se produjo hace 230.000 años y, por lo tanto, tienen al menos 35.000 años más de lo que se creía. Siguen sin ser tan viejos como el cráneo, la mandíbula y otros huesos marroquíes pero los investigadores están convencidos de que los suyos son «indiscutibles», es un sapiens con todas las de la ley, mientras que los marroquíes pueden pertenecer a las primeras etapas de nuestro linaje, ser el resultado de los cruces con otras antiguas especies humanas en los que han prevalecido los rasgos de la nuestra sin que posteriormente prosperaran. Sin entrar en esas discusiones, los resultados, publicados en la revista ‘Nature’, refuerzan la idea de que los humanos modernos, con las características anatómicas que tenemos ahora, llevamos más tiempo en el mundo de lo que se pensaba.

Los restos, conocidos como Omo I, se encontraron a finales de la década de 1960, y los científicos han intentado datarlos con precisión desde entonces, utilizando las huellas dactilares químicas de las capas de ceniza volcánica que se encuentran por encima y por debajo de los sedimentos en los que aparecieron. Entonces los identificaron como la evidencia más temprana de nuestra especie.

«Usando estos métodos, la edad generalmente aceptada de los fósiles de Omo es de menos de 200.000 años, pero ha habido mucha incertidumbre en torno a esta fecha», afirma Céline Vidal, del Departamento de Geografía de Cambridge y autora principal del nuevo artículo. «Los fósiles se encontraron debajo de una gruesa capa de ceniza volcánica que nadie había logrado datar con técnicas radiométricas porque la ceniza es de grano demasiado fino», explica.

Depósitos volcánicos
Como parte de un proyecto de cuatro años, Vidal y sus colegas intentaron fechar todas las principales erupciones volcánicas en el Rift etíope en la época de la aparición de los sapiens, un período conocido como finales del Pleistoceno medio.

Los investigadores recolectaron muestras de piedra pómez de los depósitos volcánicos y las molieron hasta un tamaño submilimétrico. «Cada erupción tiene su propia huella digital, su propia historia evolutiva debajo de la superficie, que está determinada por el camino que siguió el magma», apunta Vidal. «Una vez que has triturado la roca, liberas los minerales que contiene y luego puedes fecharlos e identificar la firma química del vidrio volcánico que mantiene unidos a los minerales», añade.

Los investigadores llevaron a cabo un nuevo análisis geoquímico para vincular la huella dactilar de la gruesa capa de ceniza volcánica del sitio Kamoya Hominin (ceniza KHS) con una erupción del volcán Shala, a más de 400 kilómetros de distancia. Luego, el equipo fechó muestras de piedra pómez del volcán hace 230.000 años. Dado que los fósiles de Omo I se encontraron a un nivel más profundo que esta capa de ceniza en particular, deben de tener más de 230.000 años. «Cuando recibí los resultados (del análisis de las muestras) y descubrí que el Homo sapiens más antiguo de la región era más antiguo de lo que se suponía anteriormente, me emocioné mucho», reconoce la investigadora.

«Características inequívocas»
Según explica Aurélien Mounier, del Museo del Hombre de París, a diferencia de otros fósiles del Pleistoceno Medio que se cree que pertenecen a las primeras etapas del linaje de los sapiens, Omo I posee «características humanas modernas inequívocas, como una bóveda craneal alta y globular y una barbilla». A su juicio, la nueva fecha estimada, de facto, lo convierte en el Homo sapiens «indiscutible» más antiguo de África.

Los investigadores dicen que si bien este estudio muestra una nueva edad mínima para Homo sapiens en el este de África, es posible que nuevos hallazgos y nuevos estudios extiendan la edad de nuestra especie aún más atrás en el tiempo.

«Solo podemos datar a la humanidad en base a los fósiles que tenemos, por lo que es imposible decir que esta es la edad definitiva de nuestra especie», señala Vidal. «El estudio de la evolución humana siempre está en movimiento: los límites y las líneas de tiempo cambian a medida que mejora nuestra comprensión. Pero estos fósiles muestran cuán resistentes son los humanos: que sobrevivimos, prosperamos y migramos en un área que era tan propensa a los desastres naturales», apunta.

Habilidades cognitivas
Probablemente no sea una coincidencia que nuestros primeros ancestros vivieran en un valle geológicamente activo: «Recogía lluvia en los lagos, proporcionaba agua dulce y atraía animales, y servía como un corredor de migración natural que se extendía miles de kilómetros», describe Clive Oppenheimer, director del proyecto que fecha la erupciones volcánicas. Al mismo tiempo, los volcanes proporcionaron «materiales fantásticos para fabricar herramientas de piedra y, de vez en cuando, teníamos que desarrollar nuestras habilidades cognitivas cuando las grandes erupciones transformaban el paisaje».

«Nuestro enfoque forense proporciona una nueva edad mínima para el Homo sapiens en el este de África, pero aún queda el desafío de proporcionar un límite, una edad máxima, para su aparición, que se cree ampliamente que tuvo lugar en esta región», dice Christine Lane, de Cambridge y coautora del estudio. «Es posible que nuevos hallazgos y nuevos estudios extiendan la edad de nuestra especie aún más atrás en el tiempo». Qué fósil se llevará la corona del sapiens más antiguo aún está por ver.

Tomado de:

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