Muere Álvaro Mejia Flórez leyenda del atletismo Colombiano.

Luto hay en el deporte colombiano después de que se conociera la muerte del exatleta Álvaro Enrique Mejía Flórez, quien es recordado por ser uno de los máximos exponentes del atletismo del país.

Mejía, que falleció a la edad de 80 años, es hasta hoy el único suramericano que ha ganado la mítica Maratón de Boston al quedarse con el primer lugar en la edición de 1971 al parar los cronómetros con un tiempo de dos horas, 18 minutos y 46 segundos.

Hacía por lo menos dos años que libraba una lucha sin cuartel contra un cáncer de próstata que lo obliga a usar pañales, ya que había perdido el control de sus esfínteres.

Al principio fue muy duro. Al recibir la noticia su voz recia se tradujo en un hilo, pero con el paso de los semanas y de una mejoría breve se reanimó al punto de salir a hacer cortas caminatas en los alrededores de su residencia.

Antes de enfermarse comentó que cuando salía a correr 10 kilómetros diarios lo hacía despacio porque las piernas ya no le funcionaban. “Me da risa, cuando salgo a trotar me pasan señoras embarazadas y hasta niños de cuatro años. Y pensar que fui el ganador del maratón de Boston 1971″.

Era el mediodía del 19 de abril de 1971. El inclemente sol calentaba cada rincón de la ciudad y, mucho más, a los 877 corredores que ese lunes buscaron pasar a la historia en la mítica prueba. Soplaba un fuerte viento que iba en contravía al trazado de la carrera y levantaba una cortina invisible que golpeaba la humanidad de los corredores. Un enemigo natural que, junto a la alta temperatura, minaba sus fuerzas.

Nada fácil fue llegar a la meta. Con el número 49 pegado a su franela, Mejía terminó con sus pies llenos de ampollas y en la mitad de la carrera pensó en abandonar por el intenso dolor, pero pudieron más su coraje y su hambre de triunfo, y un cabeza a cabeza con el irlandés Pat McMahon (cuarto en la edición anterior y candidato al título en 1971), se resolvió en los últimos 140 metros a favor del colombiano, que con tiempo de 2:18.45 derrotó por apenas cinco segundos a su encarnizado rival -una diferencia que hasta 1978 se mantuvo como la más estrecha de esa carrera- y se convirtió en el segundo latinoamericano en cruzar victorioso la meta, después de Mateo Flores (Guatemala), ganador en 1952.

“En los últimos 12 kilómetros, en la subida llamada Rompecorazones, mi plan era atacar. Yo subía bastante bien, nadie me ganaba en subida. Pero como era primavera el sol pega muy duro y en los primeros dos kilómetros sentí como si estuviera corriendo encima de cinc caliente y 40 kilómetros más así no aguantaba.

Entonces, vi a alguien echando agua a las matas y dejó como un charquito de agua, paré y por entre las medias me eché agua (…). Al final, cuando tenía pensado atacar en la subida, estaba con el favorito (Pat McMahon) y traté de hacer mi movimiento, pero mis piernas no funcionaron y seguí codo a codo con él, y en la recta final de 800 metros instintivamente ataqué, le saqué ventaja y logré ganarle por cinco segundos”, recordó el corredor antioqueño. Un testimonio que quedó consignado en el libro “La fabulosa historia del atletismo colombiano”.

En 1970 Mejía trabajaba como obrero en una fábrica de metales y cinco meses antes de correr en Boston se quedó sin empleo.

Con poco dinero en sus bolsillos se costeó el hotel y la noche previa a la carrera solo pudo comer una pizza con dos cervezas. El pasaje del bus que lo trasladó a la zona de la carrera costó un dólar, que fue pagado por el club de atletismo West Valley, al que estaba vinculado.

“Corrí en Boston porque se acabó el trabajo y esa circunstancia me permitió tener tiempo libre para entrenar y por esa razón gané allí”. Ese fue el triunfo más valioso de Mejía en su carrera atlética.

Al cruzar la raya de sentencia en Boston, Mejía dio de qué hablar, no solo por su victoria, sino por el desaire que tuvo con la máxima autoridad de la ciudad, lo que le generó antipatías.

  • “El alcalde desea saludarlo”, le dijeron.
  • “Quién ganó la maratón, ¿él o yo? Si quiere saludarme, que venga”, respondió. A raíz del incidente, Mejía no asistió a la premiación.

Ese año terminó tercero en los 10.000 metros de los Juegos Panamericanos de Cali y fue cuarto en maratón, pruebas ganadas por Frank Shorter, quien al año siguiente fue campeón olímpico en maratón.

Entre su palmarés, el atleta también cuenta con una victoria en la tradicional carrera de San Silvestre de Sao Paulo, Brasil en 1966.

Álvaro Enrique Mejía Flórez ha sido el único corredor que hasta hoy en día ha ganado las pruebas de 1.500, 5.000 y 10.000 metros en una misma edición de los Juegos Centroamericanos y Juegos Bolivarianos.

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