Se descubre el elemento que faltaba en la composición química de la corteza terrestre

Investigadores de la Universidad de Curtin (Australia) han identificado un ingrediente que faltaba en este composición: la peridotita.

Según lo que sabemos hasta ahora, la corteza continental de la Tierra se formó debido a procesos magmáticos, lo que significa que las rocas ígneas se formaron por la cristalización de la masa fundida y, finalmente, se agruparon para formar la corteza. Aunque esta teoría es válida, los modelos de formación de la corteza han sido incapaces de explicar sus misteriosos altos niveles de níquel y cromo. Ahora, investigadores de la Universidad de Curtin (Australia) han identificado un ingrediente que falta en la composición química de la corteza terrestre, poniendo fin al desconcierto de la comunidad científica.


El ingrediente es conocido como peridotita, una roca ultramáfica que se erosionó con el tiempo y contribuyó a la composición y formación de la corteza continental. El equipo, cuyo estudio ha sido publicado en Nature Communications, llegó a estas conclusiones después de analizar muestras de rocas recolectadas en Australia Occidental, Noruega y Canadá.
En la formación de la corteza terrestre y su evolución química también fueron importantes otros procesos. “Nuestra investigación fue capaz de explorar una nueva teoría de que la composición química de la corteza puede explicarse más completamente mediante la adición de roca ultramáfica desgastada y erosionada, que es rica en magnesio, níquel y cromo, pero pobre en sílice”, explica el investigador principal, Andreas Beinlich.
La cantidad de roca erosionada requerida para compensar el desequilibrio de níquel y cromo es pequeña, pero aseguran que tiene un efecto distinto sobre la composición química de la corteza terrestre. El trabajo indica que la transferencia de níquel y cromo de la roca a la corteza continental tuvo que ocurrir a través de la intemperie y la erosión, esencialmente impulsada por reacciones químicas entre rocas y fluidos, incluyendo el agua del océano, el agua de lluvia y el agua subterránea.
“Considerar estas reacciones fluido-roca como un proceso que contribuye a la formación de la corteza continental ofrece una nueva explicación para comprender la formación de la corteza terrestre y su historia geológica”, concluye el investigador.
La Tierra tarda unas 24 horas (la cifra real es algo más inexacta) en rotar sobre sí misma, es decir, en completar un día. Pero esto no siempre ha sido así: se estima que hace miles de millones de años, una jornada terrestre comentaba y terminaba en un plazo de solo dos o tres horas, y que los tirones gravitacionales del Sol y la Luna ayudaron a ralentizar su rotación. Aún hoy, el giro de la Tierra continúa disminuyendo, con el día del planeta aumenta en aproximadamente 1,8 milisegundos por siglo.
Esta noticia ha sido publicada originalmente en la revista N+1, ciencia que suma. Tomada su publicación del diario  El Espectador de Bogotà, Colombia.

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