Una nueva teoría acerca de las dos diferentes caras de la Luna

La Luna posee, literalmente, dos caras: la que vemos desde la Tierra tiene grandes planicies (llamadas «mares») que fueron océanos de lava. La parte oculta, por su parte, está llena de cráteres y montañas. Desde su descubrimiento en 1959 por una sonda soviética, los científicos han intentado resolver este misterio. Ahora, un estudio publicado en la revista ‘ Science Advances’ tiene una nueva hipótesis: la diferencia la provocó un impacto gigante que tuvo lugar hace miles de millones de años.

En realidad, se trata de una teoría que se ha planteado con anterioridad. Sin embargo, es la primera vez que se construye una historia tan concreta: la colisión formó la cuenca cuenca del Polo Sur-Aitken de la Luna, que a su vez habría creado una enorme columna de calor que se propagó a través del interior lunar.

Esa ‘corriente’ habría llevado ciertos materiales -un conjunto de elementos de tierras raras y productores de calor-, al lado cercano de la Luna. Esa concentración de elementos habría contribuido al vulcanismo que creó las llanuras volcánicas de la cara visible de nuestro satélite.

«Sabemos que grandes impactos como el que formó la cuenca Aitken generarían mucho calor -afirma en un comunicado Matt Jones, de la Universidad de Brown y autor principal del estudio-. La pregunta es cómo afecta ese calor a la dinámica interior de la Luna. Lo que mostramos es que bajo cualquier condición plausible en el momento en que se formó la cuenca Aitken, termina concentrando estos elementos productores de calor en el lado visible. Nuestra teoría es que este hecho contribuyó al derretimiento del manto que produjo los flujos de lava que podemos observar hoy en la superficie».

Diferencias más allá de lo visible
Aparte de las distinciones observables, existen diferencias geoquímicas. El lado cercano alberga una anomalía de composición conocida como el terreno Procellarum KREEP (PKT), una concentración de potasio (K), elementos de tierras raras (REE), fósforo (P), junto con elementos que producen calor como el torio. KREEP parece estar concentrado en Oceanus Procellarum, la mayor de las llanuras volcánicas del lado cercano, y sus terrenos adyacentes, pero es escaso en otras partes de la Luna.

Algunos científicos han sospechado una conexión entre el PKT y los flujos de lava de la cara visible, pero la pregunta de por qué ese conjunto de elementos se concentró ahí aún no tiene respuesta. Este nuevo estudio proporciona una explicación que está conectada a la cuenca del Polo Sur-Aitken, el segundo cráter de impacto más grande conocido en el Sistema Solar.

Para el estudio, los investigadores realizaron simulaciones por ordenador de cómo el calor generado por un impacto gigante alteraría los patrones de convección en el interior de la Luna y cómo eso podría redistribuir el material KREEP en el manto lunar. Se cree que KREEP representa la última parte del manto que se solidifica después de la formación de la Luna. Como tal, probablemente formó la capa más externa del manto, justo debajo de la corteza lunar. Los modelos del interior lunar sugieren que debería haberse distribuido más o menos uniformemente debajo de la superficie. Pero este nuevo modelo muestra que la distribución uniforme se vería interrumpida por la columna de calor del impacto de la cuenca Aitken.

Según el modelo, el material KREEP habría ‘cabalgado’ sobre la ola de calor que emana de la zona de impacto del SPA como un surfista. A medida que el penacho de calor se extendía por debajo de la corteza de la Luna, ese material finalmente fue entregado en masa al lado visible. El equipo realizó simulaciones para varios escenarios de impacto diferentes, desde un golpe mortal hasta un golpe de refilón. Si bien cada uno produjo diferentes patrones de calor y movilizó KREEP en diversos grados, todos crearon concentraciones de KREEP en el lado cercano, en consonancia con la anomalía PKT.

Los investigadores indican que su trabajo proporciona una explicación creíble de uno de los misterios más perdurables de la Luna. «Cómo se formó el PKT es posiblemente la pregunta sin respuesta más importante de la ciencia lunar -afirma Jones-. Y el impacto del Polo Sur-Aitken es uno de los eventos más significativos en la historia lunar. Este trabajo une esas dos cosas, y creo que nuestros resultados son muy emocionantes».

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